En un hecho que ha vuelto a sacudir la tranquilidad de los residentes del distrito de Ate Vitarte, un joven de 25 años perdió la vida tras ser víctima de un ataque armado mientras se encontraba al interior de su automóvil. El crimen tuvo lugar en la zona H de Huaycán, específicamente a una sola cuadra de la institución educativa Walter Peñaloza, un sector donde la tensión ha aumentado debido a la recurrente inseguridad ciudadana.
El suceso ocurrió aproximadamente a las ocho de la noche del 20 de mayo de 2026. Según los reportes preliminares, la víctima, identificada como Diego Eduardo Quispe Castro, se hallaba estacionado en su vehículo cuando fue interceptado de manera sorpresiva por un automóvil de color blanco. De dicho vehículo descendieron dos sujetos armados, quienes, sin mediar palabra, procedieron a disparar reiteradamente contra el joven. La rapidez y la violencia del ataque fueron tales que Quispe Castro falleció en cuestión de segundos, dejando una escena desoladora en plena vía pública.
De acuerdo con las primeras investigaciones realizadas por el personal policial en el lugar de los hechos, el cuerpo de Diego Eduardo Quispe Castro presentaba al menos siete impactos de bala distribuidos en diversas partes del cuerpo. La brutalidad de la ejecución quedó plasmada en la ventana del asiento del conductor, la cual permanecía con múltiples orificios de bala, evidenciando que los atacantes dispararon directamente contra él mientras se encontraba atrapado en el habitáculo del auto. Una vez consumado el crimen, los dos sicarios emprendieron la huida a bordo del auto blanco con rumbo desconocido, desapareciendo rápidamente de la zona.
El estruendo de las detonaciones generó un estado de pánico inmediato entre los vecinos del sector. Residentes del vecindario relataron que, al escuchar la ráfaga de disparos, salieron aterrados de sus viviendas, solo para encontrarse con la tragedia. Este evento ha reavivado el malestar de la comunidad, ya que los ciudadanos denunciaron que la inseguridad y la falta de una presencia policial efectiva continúan afectando gravemente la calidad de vida y la seguridad de quienes residen en Huaycán. Algunos testigos aseguraron que este no es el primer hecho criminal de tal magnitud que se registra en la zona, insistiendo en que las autoridades deben tomar medidas urgentes para reforzar la vigilancia en el distrito.
Minutos después de que se produjera el asesinato, el entorno familiar de Diego Eduardo Quispe Castro llegó al lugar del crimen. El escenario se tornó aún más conmovedor cuando los seres queridos de la víctima, sumidos en el dolor y entre lágrimas, se acercaron al cuerpo. Aunque evitaron brindar declaraciones detalladas a los medios de prensa presentes, los familiares expresaron un clamor desesperado por justicia y exigieron la pronta captura de los responsables de este acto violento. La presencia de la familia, visiblemente afectada, profundizó el impacto emocional entre los vecinos que observaban el despliegue de los peritos policiales y el personal del Ministerio Público.
Por su parte, la Policía Nacional informó que el móvil del crimen todavía se encuentra bajo investigación. No obstante, las autoridades no descartan que el asesinato haya sido el resultado de un presunto ajuste de cuentas. Las diligencias para esclarecer los hechos enfrentan un obstáculo significativo: la ausencia de cámaras de seguridad en la zona donde ocurrió el ataque, lo que dificulta la identificación de los atacantes y el seguimiento del vehículo blanco utilizado en el crimen.
Finalmente, durante las primeras horas de la madrugada, el cuerpo de Diego Eduardo Quispe Castro fue trasladado a la Morgue Central de Lima para la realización de la necropsia de ley y continuar con las investigaciones correspondientes. Este asesinato vuelve a poner en evidencia la creciente ola de violencia que golpea a Huaycán y otros sectores de Ate, donde los vecinos denuncian un estado de abandono por parte de las autoridades y temen que la criminalidad continúe escalando sin control.


