La tensión escala en el conflicto entre Rusia y Ucrania. El presidente Volodímir Zelenski informó que Rusia atacó ocho regiones ucranianas en un bombardeo nocturno, utilizando al menos 524 drones Shahed de fabricación iraní y cerca de dos docenas de misiles balísticos y de crucero. Los ataques, que afectaron principalmente a la ciudad de Dnipró y la región central, hirieron a más de dos docenas de civiles, incluyendo a tres niños.
Esta ofensiva ocurre tras un breve alto el fuego entre el 9 y el 11 de mayo, solicitado por Donald Trump, que no logró generar un acuerdo de paz. Los ataques rusos se han dirigido principalmente contra zonas residenciales, dejando decenas de muertos, entre ellos al menos 24 personas en un edificio de apartamentos en Kiev.
Por su parte, Ucrania ha intensificado sus contraataques contra instalaciones petrolíferas y objetivos en el interior de Rusia. En los últimos días, cuatro personas murieron, tres de ellas cerca de Moscú. Mientras el Ministerio de Defensa ruso afirma haber derribado más de mil drones ucranianos en 24 horas, Kiev ha revelado un avance tecnológico clave: el desarrollo de su primera bomba planeadora con una ojiva de 250 kilogramos, diseñada para atacar fortificaciones pesadas y puestos de mando.
Zelenski sostiene que estas capacidades de largo alcance están cambiando la percepción mundial de la guerra y la alcanzabilidad de los objetivos en territorio ruso. Simultáneamente, Moscú asegura haber asestado un golpe masivo contra fábricas de armas, instalaciones energéticas e infraestructura portuaria ucraniana.
En el plano diplomático, esta escalada precede la esperada reunión entre Vladímir Putin y el presidente chino Xi Jinping en Pekín, en un contexto donde China se ha convertido en el principal socio comercial de Rusia.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


