El rumbo de la investigación sobre la Escuela de Yoga Buenos Aires ha dado un giro determinante tras el reciente fallo de la jueza María Romilda Servini. En una resolución maratónica de 491 páginas, la magistrada procesó a tres figuras clave de la organización: Marcelo Guerra Perkowicz, hijo adoptivo del líder Juan Perkowicz; María Beatriz Bugari; y el músico Mariano Krawczyk. Los imputados enfrentan cargos por integrar una asociación ilícita dedicada a la trata de personas agravada y al lavado de activos.
La magnitud del golpe judicial se refleja también en los embargos dispuestos. Marcelo Guerra Perkowicz ha sido embargado por un monto de 1.200 millones de pesos, mientras que Mariano Krawczyk enfrenta un embargo de 400 millones de pesos. Este avance ocurre luego de que el juez Ariel Lijo investigara la causa durante cinco años, basándose en denuncias recibidas en 2021 sobre un esquema de prostitución VIP donde las víctimas eran despojadas de sus bienes y dinero. Se sospecha que los fondos eran desviados hacia filiales del grupo en Nueva York y Chicago, o blanqueados localmente mediante inversiones inmobiliarias.
Uno de los aspectos más perturbadores revelados en el expediente es la existencia de un proyecto denominado "1B" o "negocio del billón". Este plan, propuesto por Juan Perkowicz entre los años 2000 y 2015, tenía como objetivo recaudar un billón de dólares para la institución mediante una "planificación erótica". El objetivo eran personas billonarias, descritas en los documentos como "gente avejentada, aburrida y suicida". La herramienta para lograr este fin era la oferta de "gatos especializados en hacerte feliz", una suerte de cura sexual con mujeres dispuestas al placer. La causa menciona incluso la existencia de un guion para un "segundo strip-tease del millón de dólares: gatos mil".
En este esquema, el músico Mariano Krawczyk habría desempeñado un rol fundamental. Según el procesamiento, Krawczyk no solo dictaba clases teóricas a las jerarquías bajas de la organización para reforzar los conceptos de Perkowicz, sino que participaba activamente en el proceso de despersonalización de los miembros. Se lo acusa de promover la prostitución abierta para generar ingresos y de controlar a las alumnas prostituidas dentro del programa de "novios", donde benefactores adinerados tenían encuentros sexuales con las víctimas a cambio de dinero.
Por su parte, María Beatriz Bugari fue señalada como un "engranaje jerárquico de dominio". Aunque intentó presentarse como una asesora externa debido a su profesión de arquitecta, la jueza determinó que su función era central en la estructura de poder y que fue designada como heredera universal para proteger el patrimonio de la Escuela.
La evidencia recolectada durante los allanamientos de la Policía Federal en agosto de 2022 es contundente. En las sedes de Villa Crespo, el edificio de la avenida Estado de Israel y la mansión de Santa Bárbara, se hallaron más de 400.000 dólares y 5.000 cintas VHS y DVD. Entre el material audiovisual se encontraron filmaciones internas con figuras políticas como Carlos Saúl Menem, Bill Clinton y Fernando de la Rúa, además de videos porno y sadomasoquistas. También se recuperaron cuadernos con registros de ingresos y egresos por millones de dólares y anotaciones sobre el programa de "novios".
El escándalo no es nuevo, ya que en 1993 el ex juez Mariano Bergés ya había procesado a Perkowicz y su cúpula por corrupción de menores, prostitución y estafa. En aquel entonces, la Escuela tenía filiales en Córdoba, La Rioja, Rosario, Bahía Blanca y Viena. Sin embargo, esa causa nunca llegó a juicio. En un DVD de 2007 hallado recientemente, el propio líder de la secta reconoce haber sobornado a jueces para evitar la condena, aunque el juez Bergés ha negado categóricamente haber recibido cualquier coima.
El proceso judicial enfrentó un obstáculo reciente cuando la Cámara Federal anuló la elevación a juicio de 17 personas, argumentando que las víctimas no se percibían a sí mismas como tales. No obstante, la jueza Servini sostuvo que existen elementos objetivos que prueban la trata más allá de la autopercepción de los damnificados, apoyándose en un informe del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata. Así, la causa continúa exponiendo lo que antiguos miembros describen como un "boliche swinger con discurso místico" y una organización de "vampiros de guita".


