Una trágica jornada en el atolón de Vaavu, en la República de Maldivas, ha terminado con la muerte de cinco ciudadanos italianos que quedaron atrapados en cuevas submarinas mientras realizaban inmersiones a cincuenta metros de profundidad. Las víctimas, quienes se habían zambullido desde el barco de safari Duke of York, eran consideradas expertas en la materia y, según las informaciones preliminares, formaban parte de una expedición de carácter científico.
Entre los fallecidos se encontraba Monica Montefalcone, de 51 años, quien se desempeñaba como profesora de Ecología en la Universidad de Génova y era reconocida por sus colegas como una experta internacional en su campo. A la docente la acompañaba su hija, Giorgia Sommacal, de 23 años. El grupo también estaba integrado por Muriel Oddenino, de 31 años, investigadora de Turín que trabajaba como becaria en el Departamento de Ciencias de la Tierra, del Medio Ambiente y de la Vida en la capital ligur; y dos instructores de buceo profesionales: Gianluca Benedetti, oriundo de Padua, y Federico Gualtieri, de Borgomanero, cerca de Novara.
Las autoridades locales han señalado que este suceso representa el peor accidente de buceo registrado hasta la fecha en la República de Maldivas, un archipiélago compuesto por 1.192 pequeñas islas de coral distribuidas a lo largo de unos 800 kilómetros en el océano Índico, cerca del ecuador.
Hasta el momento, las tareas de recuperación han sido extremadamente complejas, habiéndose logrado rescatar solo uno de los cinco cuerpos. La operación se califica como de alto riesgo debido, principalmente, a que las condiciones meteorológicas son adversas, lo que llevó a la emisión de una alerta amarilla para pescadores y embarcaciones de pasajeros durante toda la jornada. A pesar de estas dificultades, los buzos de la Fuerza Nacional de Defensa de Maldivas han trabajado intensamente durante horas, extendiendo sus labores incluso durante la noche. Se presume que los otros cuatro desaparecidos se encuentran aún dentro de la misma cueva, la cual posee una longitud aproximada de 260 metros y alcanza profundidades de hasta sesenta metros.
Sobre las causas del accidente, los expertos manejan diversas hipótesis, ya que aún es prematuro determinar la razón exacta de la tragedia. Se investiga si pudo existir un problema con la mezcla de oxígeno en los tanques, si las corrientes térmicas repentinas o las condiciones climáticas jugaron un rol determinante, o si los buceadores sufrieron una pérdida de orientación dentro de alguna grieta de la cueva. Un dato relevante aportado por los medios maldivos es que el buceo recreativo en el país está limitado legalmente a una profundidad máxima de treinta metros, mientras que el grupo se encontraba a cincuenta.
La inmersión en Alimathaa se enmarcaba, casi con seguridad, en una excursión de turismo científico destinada a redescubrir la flora y fauna submarinas de las cuevas del atolón de Vaavu. Este tipo de actividades son promovidas por la agencia Albatros Top Boat, empresa en la que participaban tanto la profesora Montefalcone como Gianluca Benedetti, quien ejercía como director de operaciones de la compañía. De hecho, Montefalcone ya había liderado previamente campañas de monitoreo en las Maldivas y había trabajado en Alimathaa en días anteriores como parte de sus programas de investigación universitaria.
El grupo se desplazaba a bordo del yate de lujo Duke of York, propiedad de Luxury Yacht Maldives. La empresa tiene su sede en Malé, la capital del país, pero cuenta con una sucursal en Verbania, Piamonte. La embarcación, construida en 2010, está especializada en transportar turistas que buscan experiencias extremas. El costo de un crucero semanal en este navío supera los 2.000 euros y el barco está equipado con acceso a nitrox, una mezcla de nitrógeno y oxígeno, además de contar con una pequeña embarcación para facilitar el ascenso desde los puntos de exploración.
La tragedia ha dejado al descubierto vínculos personales profundos entre los fallecidos. Federico Gualtieri, de 31 años, se había graduado en marzo pasado en la Universidad de Génova bajo la tutela de Monica Montefalcone. En su tesis, Gualtieri había expresado su gratitud hacia la profesora, describiéndola como su guía y quien lo animó a perseguir sus pasiones. Por su parte, Gianluca Benedetti había transformado su vida profesional, abandonando una larga trayectoria en las finanzas para convertir el buceo, su pasión lifelong, en su trabajo a tiempo completo.
Desde el ámbito político, el ministro de Turismo, Gianmarco Mazzi, manifestó su profundo pesar por la pérdida de los cinco conciudadanos. Simultáneamente, la Farnesina informó que la Embajada de Italia en Colombo está brindando asistencia a los otros 20 ciudadanos italianos que permanecen a bordo del Duke of York. La representación diplomática ha coordinado con la Media Luna Roja el envío de voluntarios especializados en primeros auxilios psicológicos para asistir a los sobrevivientes, quienes no presentan heridas físicas.
Actualmente, el yate se ha desplazado hacia un puerto seguro debido al mal tiempo, aguardando una mejora climática para regresar a Malé. La embajada italiana y la cónsul honoraria mantienen contacto permanente con los familiares. Asimismo, se trabaja conjuntamente con el grupo DAN, aseguradora especializada en buceo, para coordinar la repatriación de los cuerpos y apoyar la investigación técnica sobre las causas del siniestro.


