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Cuba se queda sin diésel y registra apagones de hasta 22 horas diarias

Los graves problemas energéticos de Cuba están a punto de volverse aún más críticos, advirtió el miércoles el ministro de Energía del país.

Cuba se queda sin diésel y registra apagones de hasta 22 horas diarias

La crisis energética que atraviesa Cuba ha alcanzado un nivel crítico, según advirtió el miércoles el ministro de Energía y Minas del país, Vicente de la O Levy. En una aparición especial a través de la televisión estatal, el funcionario informó que las reservas de combustible se han agotado, dejando a la red eléctrica de la isla en una situación de extrema vulnerabilidad justo en el momento de mayor demanda anual.

El ministro de la O Levy, quien mostró un semblante sombrío durante su intervención, confirmó que el petróleo ruso que había sido donado a finales de marzo se terminó por completo a principios de mayo. La gravedad de la escasez es tal que el funcionario fue tajante al afirmar que el país no dispone de absolutamente nada de diésel para mantener el funcionamiento de sus plantas eléctricas. Esta carencia de combustible ha provocado que los cortes de energía sean regulares y se prolonguen durante la mayor parte del día, o incluso durante la jornada completa.

La situación se ha vuelto especialmente tensa debido a la llegada de los meses de verano. El ministro señaló que la situación "se está poniendo más caliente", haciendo referencia a que las altas temperaturas típicas de la temporada estival en el Caribe elevan drásticamente la demanda de electricidad, mientras la capacidad de generación se desploma por la falta de insumos. En La Habana, la capital, el impacto es devastador, con apagones que ya superan las 20 o 22 horas por día.

Este colapso energético ha tenido un impacto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos. Muchos cubanos han reportado que no cuentan con energía suficiente para realizar tareas básicas, como cargar teléfonos móviles o alimentar las baterías de ciclomotores eléctricos. Como consecuencia, se ha vuelto común que las personas despierten en mitad de la noche, aprovechando los breves intervalos en los que el servicio eléctrico se restablece, para cocinar sus alimentos o lavar la ropa.

El malestar social ha comenzado a manifestarse en las calles. En los últimos días, pequeños grupos de ciudadanos han organizado protestas nocturnas, utilizando ollas y sartenes para expresar su indignación ante la prolongación de los cortes de luz.

Desde el punto de vista geopolítico, el gobierno cubano atribuye esta crisis a un bloqueo petrolero impulsado por Estados Unidos. La situación se agravó tras el ataque estadounidense contra Venezuela, principal aliado y proveedor de petróleo de Cuba, ocurrido en enero. Asimismo, la administración de Donald Trump declaró que el Gobierno de Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que resultó en el corte de cualquier envío de petróleo hacia la isla durante más de cuatro meses, con la única excepción del cargamento donado por Rusia que ya ha sido consumido.

Como alternativa, Cuba ha intentado implementar una transición hacia la energía solar con el apoyo de China, que ha donado paneles solares para acelerar este proceso. Sin embargo, el ministro de Energía explicó que esta solución es insuficiente y variable. La nubosidad y las condiciones meteorológicas provocan fluctuaciones constantes en la generación de energía. Además, la isla carece de baterías costosas para almacenar la electricidad producida durante el día, lo que significa que los paneles solares no ofrecen ningún alivio durante las horas nocturnas, que es precisamente cuando se producen los picos de demanda.

En el plano político, el Gobierno de Donald Trump ha mantenido una postura de presión máxima, buscando que Cuba abra su sistema político y económico y que la cúpula dirigente sea desalojada para proceder al levantamiento de las sanciones económicas. El presidente Trump ha llegado a afirmar que el Gobierno cubano está al borde del colapso y ha mencionado la posibilidad de utilizar la fuerza militar para tomar el control de la isla. Por su parte, los funcionarios cubanos han rechazado estas presiones y han prometido resistir con fuerza cualquier intento de intervención militar.

Finalmente, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado el miércoles ofreciendo una ayuda financiera de 100 millones de dólares. No obstante, esta asistencia no es gratuita; está condicionada a que el Gobierno de Cuba lleve a cabo reformas significativas en su sistema comunista. Desde Washington sostienen que la decisión recae ahora en el régimen cubano: aceptar la oferta de asistencia o negar una ayuda crítica que salva vidas, rindiendo cuentas ante el pueblo cubano por bloquear el acceso a estos recursos.

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