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Irán despide a su selección rumbo al Mundial 2026 entre tensiones políticas con Estados Unidos

Para muchos asistentes, el evento trascendía lo deportivo. “Hoy no venimos solo a despedir a un equipo de fútbol. Serán nuestros soldados en territorio estadounidense”, explicó Reza, un funcionario de 46 años que acudió al evento con su esposa e hijo portando una bandera iraní.

Irán despide a su selección rumbo al Mundial 2026 entre tensiones políticas con Estados Unidos

Para muchos ciudadanos iraníes, la partida de su selección nacional de fútbol hacia el Mundial 2026 representa mucho más que un simple trámite deportivo; se ha convertido en un acto de resistencia y representación nacional. Este miércoles, miles de personas se congregaron en la céntrica plaza Enghelab, situada en el corazón de Teherán, para participar en la ceremonia oficial de despedida del equipo. El evento estuvo marcado por un profundo simbolismo político y nacionalista, desarrollándose en un contexto de alta tensión debido al conflicto bélico que mantiene la República Islámica con Estados Unidos e Israel.

La atmósfera en la plaza fue de intenso fervor. Los asistentes, que llenaron el espacio público, ondeaban banderas de la República Islámica y coreaban con entusiasmo cánticos de “Irán, Irán”. En medio de este clima de apoyo masivo, los integrantes de la selección nacional hicieron su aparición, siendo recibidos con alegría antes de subir al escenario donde se encontraban los máximos responsables de la Federación Iraní de Fútbol.

Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la presentación oficial de la nueva indumentaria que el equipo vestirá durante la cita mundialista. La camiseta ha sido diseñada incorporando la imagen del guepardo iraní, un animal que no solo es un símbolo de la identidad futbolística del país en los últimos años, sino que también representa a una especie en peligro de extinción que se ha transformado en un icono de la identidad nacional.

Sin embargo, el deporte quedó en un segundo plano frente al fuerte mensaje político del evento. El capitán del equipo, Ehsan Hajsafi, actuando en representación de los jugadores y el cuerpo técnico, leyó una carta de compromiso cargada de reivindicaciones. En el documento, Hajsafi denunció la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. El manifiesto subrayó que la selección nacional asume el papel de representante del país en un contexto excepcional y difícil. Según las palabras vertidas en el texto, los futbolistas han trabajado arduamente para enaltecer la bandera de Irán en el escenario internacional, incluso bajo la amenaza de bombardeos y ataques con misiles.

Este sentimiento de patriotismo fue compartido por los ciudadanos presentes. Reza, un funcionario de 46 años que asistió al evento acompañado de su esposa e hijo, expresó que la misión del equipo trascendía lo atlético. Para Reza y muchos otros asistentes, los jugadores no son solo deportistas, sino jóvenes que representan la dignidad nacional en tiempos de crisis. “Hoy no venimos solo a despedir a un equipo de fútbol, sino a acompañar a jóvenes que representan la dignidad nacional en un momento difícil para el país. Serán nuestros soldados en territorio estadounidense”, afirmó el funcionario mientras portaba la bandera de su país.

En cuanto a la logística del viaje, se ha informado que la selección iraní se desplazará el próximo lunes hacia Turquía. Allí llevarán a cabo una concentración de varios días para ajustar los últimos detalles técnicos antes de volar hacia Estados Unidos. En territorio estadounidense, Irán disputará sus encuentros de la fase de grupos en las ciudades de Los Ángeles y Seattle, donde se enfrentará a las selecciones de Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto.

A pesar de que el calendario de la FIFA mantiene la participación de Irán, el proceso no está exento de complicaciones diplomáticas. El acceso de la delegación y el personal vinculado al equipo sigue condicionado a las políticas migratorias de los países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México. Esta situación ha generado un enfrentamiento en el ámbito administrativo. Mehdi Taj, presidente de la Federación de Fútbol de Irán, ha sido tajante al exponer sus condiciones para la participación del equipo, exigiendo que se concedan visados para toda la plantilla y que se mantenga un respeto absoluto hacia la República Islámica y sus instituciones.

La tensión radica en la postura de Washington. Existe la posibilidad de que el gobierno estadounidense niegue la entrada a miembros de la delegación que posean antecedentes o vínculos con la Guardia Revolucionaria, organismo que Estados Unidos cataloga como una organización terrorista. Al respecto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha indicado que, si bien no habrá inconvenientes para autorizar el ingreso de los jugadores, no se permitirá el acceso al país al personal técnico de la federación que mantenga vínculos con la Guardia Revolucionaria, descrita como el ejército ideológico de la República Islámica.

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