La reciente solicitud de extradición de diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos por parte de Estados Unidos evoca el caso de Los Extraditables , el grupo de narcotraficantes colombianos liderado por Pablo Escobar en las décadas de 1980 y 1990. El temor de Escobar a enfrentar la justicia estadounidense, expresado en su famosa frase mejor una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos , encuentra paralelismos en la estrategia actual de algunos de los acusados mexicanos.
Tanto en Colombia como en México, la defensa de la soberanía nacional ha sido utilizada como argumento para resistir las extradiciones, una interpretación cuestionable considerando que los tratados de extradición son mecanismos de colaboración, aunque con tintes políticos, para abordar la corrupción y la impunidad. La presidenta Claudia Sheinbaum ha aludido a la soberanía nacional, similar a lo ocurrido en Colombia.
El miedo a la justicia estadounidense en Colombia desencadenó una ola de terrorismo y homicidios para presionar a la sociedad, un escenario que recuerda al culiacanazo en Sinaloa. En México, figuras como Rubén Rocha Moya y Juan de Dios Gámez Mendivil, dos de los extraditables, han solicitado licencias de sus cargos para facilitar investigaciones, buscando evitar la extradición y confiando en una justicia local más laxa, como ocurrió con el caso del general Salvador Cienfuegos.
Estados Unidos, aprendiendo de experiencias pasadas, parece haber construido un caso sólido contra los acusados, sugiriendo incluso una posible conexión entre el crimen organizado transnacional y el partido Morena. Al igual que en Colombia en 1997, Estados Unidos está utilizando mecanismos jurídicos y diplomáticos para enfrentar el crimen organizado en México.
Si bien el gobierno de Sheinbaum ha mostrado avances en la lucha contra el crimen organizado, con resultados en decomisos y detenciones, la ausencia de un combate frontal a la colusión de funcionarios mexicanos con el crimen transnacional sigue siendo una deficiencia clave. Los acusados podrían ser eslabones intermedios en una estructura criminal más amplia. El gobierno mexicano se encuentra en una situación delicada, con pocos elementos para negociar y la necesidad de fortalecer su relación con Estados Unidos ante una amenaza compartida.
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