El ejército estadounidense confrontó este lunes a fuerzas iraníes en el estrecho de Ormuz, hundiendo seis pequeñas embarcaciones en un intento por romper el bloqueo impuesto por Teherán y reabrir la vital vía marítima. Dos destructores de misiles guiados estadounidenses entraron en el Golfo Pérsico, tras una declaración iraní de haber impedido el paso de un buque de guerra norteamericano.
La escalada se produce en el marco de los esfuerzos del presidente Donald Trump por reabrir el estrecho, crucial para el flujo global de petróleo. Trump advirtió que “Irán será borrado de la faz de la Tierra” si ataca barcos estadounidenses, al tiempo que afirmaba que el régimen islámico se muestra “más flexible” en las negociaciones.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que apoya el “Proyecto Libertad”, destinado a guiar a los buques mercantes varados en el Golfo Pérsico a raíz de la guerra iniciada el 28 de febrero, y a aplicar un bloqueo a los puertos iraníes. Irán, por su parte, acusó a los destructores estadounidenses de ignorar advertencias y respondió con disparos de advertencia, incluyendo misiles de crucero, cohetes y drones.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, confirmó que Irán lanzó múltiples ataques contra barcos civiles protegidos por fuerzas estadounidenses, pero aseguró que “todas y cada una” de las amenazas fueron derrotadas. Un buque mercante surcoreano también reportó una explosión en su sala de máquinas, aunque no se reportaron víctimas.
A pesar de la tensión, Trump afirmó que sus representantes mantienen “conversaciones muy positivas” con Teherán, aunque calificó como “inaceptable” la propuesta iraní. El sector del transporte marítimo aún no se muestra convencido de la seguridad de la ruta petrolera, y el conflicto continúa sin señales de una solución negociada.
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