El ministro de Transportes español, Óscar Puente, ha manifestado el respaldo de España al proyecto Rail Baltica, una iniciativa clave para integrar los países bálticos en la red ferroviaria transeuropea. Durante un encuentro con representantes de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, Puente lamentó la falta de una visión similar por parte de Francia en lo que respecta a la conexión ferroviaria con España.
Puente destacó que Rail Baltica representa el buque insignia del proyecto europeo y una necesidad innegable en el contexto actual, donde diversas naciones impulsan proyectos de infraestructura similares a nivel global. Subrayó que las conexiones de transporte son un elemento geopolítico de primer nivel , que no solo facilita el movimiento de personas y mercancías, sino que también fortalece la autonomía, seguridad y cooperación entre los países involucrados. En este sentido, enfatizó que aquellos que no reconocen la importancia de las infraestructuras de transporte en estos ámbitos demuestran una falta de visión.
El encuentro, organizado por ICEX y Mafex, sirvió para analizar el papel significativo que las empresas de ingeniería españolas están desempeñando en el desarrollo de Rail Baltica. Actualmente, España es el país europeo con mayor número de empresas involucradas en el proyecto, habiendo ganado 7 de las 9 licitaciones de diseño. Empresas como Ineco y Renfe están a la vanguardia, y un consorcio con participación española se encargará de la electrificación de la línea ferroviaria.
Puente expresó su esperanza de que esta reunión contribuya a fortalecer aún más la relación entre España y los países participantes en Rail Baltica. Destacó el pleno compromiso de España para que el proyecto se convierta en una realidad, instando a un necesario impulso por parte de las instituciones públicas para brindar seguridad y certeza a las empresas que están invirtiendo en él. Asimismo, recordó la importancia de que la Comisión Europea priorice este tipo de proyectos transfronterizos.
El ministro también animó a aprovechar el interés y el deseo compartido de unión, a pesar de los desafíos que puedan surgir durante el desarrollo de un proyecto de esta envergadura. Reconoció que las dificultades son inevitables en proyectos complejos, pero insistió en que no deben poner en duda el compromiso de llevarlo a término.
Puente se reunió con Kuldar Leis, ministro de Infraestructuras de Estonia; J nis Zlamets, embajador de Letonia; Roderikas iobakas, viceministro de Transportes y Comunicaciones de Lituania, y El bieta ukaniuk, consejera del Ministerio de Infraestructuras de Polonia. Durante la reunión, los dirigentes analizaron el progreso del proyecto y las oportunidades para una mayor colaboración.
El proyecto Rail Baltica tiene como objetivo conectar los Estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia), Polonia y, de forma indirecta, Finlandia con la red ferroviaria europea existente. Esto permitirá una mejor integración económica y social entre estos países y facilitará el transporte de mercancías y personas a través de Europa. La conexión con puertos importantes como Rotterdam, Hamburgo y Amberes también impulsará el comercio y la competitividad de la región.
La crítica de Puente a la postura de Francia se centra en la falta de voluntad de este país para avanzar en la conexión ferroviaria con España. El ministro considera que Francia tiene intereses distintos y una visión diferente de Europa, lo que dificulta la colaboración en proyectos de infraestructura transfronterizos. Esta situación ha generado frustración en España, que considera que una mejor conexión ferroviaria con Francia sería beneficiosa para ambos países y para la Unión Europea en su conjunto.
Puente enfatizó la necesidad de proporcionar certidumbre y seguridad a las empresas que participan en Rail Baltica, asegurando que los gobiernos deben estar preparados para ayudar a resolver cualquier problema que pueda surgir. Subrayó que la colaboración entre los diferentes actores involucrados es fundamental para el éxito del proyecto.
El ministro Puente, antes de su desplazamiento a Valencia, reiteró el compromiso de España con la integración europea a través de infraestructuras de transporte, destacando el papel crucial de estas en la promoción de la autonomía, la seguridad y la cooperación entre los países. La participación activa de las empresas españolas en Rail Baltica es un claro ejemplo de este compromiso y de la capacidad de España para contribuir al desarrollo de proyectos de infraestructura a gran escala en Europa.





