Una marcha indígena llegó a La Paz tras arribar a la tranca de Urujara. Los dirigentes de base anunciaron un plazo de 24 horas, a partir del lunes 4, para que se abroque la Ley 1720 y su reglamento. La medida responde a las demandas de los marchistas, quienes expresan preocupación por los efectos de la normativa.
La llegada de la marcha se produce en medio de condiciones climáticas adversas, con temperaturas gélidas que han afectado la salud y el estado físico de los participantes. A pesar del cansancio y el frío, los dirigentes indígenas mantienen firme su postura y exigen una respuesta contundente por parte de las autoridades.
La Ley 1720 y su reglamento son el centro del conflicto, y su abrogación es la principal demanda de los marchistas. Los líderes indígenas argumentan que la normativa afecta negativamente sus derechos y territorios. La falta de una respuesta favorable en el plazo establecido podría llevar a una radicalización de las medidas de protesta.
La situación genera expectativa en la capital boliviana, donde se evalúan las posibles consecuencias de una escalada del conflicto. Las autoridades aún no se han pronunciado oficialmente sobre el ultimátum lanzado por los dirigentes indígenas. Se espera que en las próximas horas se inicien conversaciones para buscar una solución a la problemática. La tensión es palpable y el futuro de las negociaciones es incierto.
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