Amatitlán, Guatemala Miles de personas se congregaron este domingo 3 de mayo de 2026 para presenciar y participar en la tradicional procesión del Niño Dios de Amatitlán, una celebración religiosa de más de 400 años de antig edad que forma parte integral de la feria local. La imagen sagrada, conocida cariñosamente como El Zarquito por los feligreses, fue llevada en hombros desde la Parroquia San Juan Bautista, iniciando su recorrido a las 8:30 horas, hasta llegar al muelle del Lago de Amatitlán, donde fue embarcada para navegar sus aguas.
La procesión terrestre, que recorrió las calles y avenidas del casco urbano, se desarrolló en un ambiente festivo y de profunda devoción. Los fieles demostraron su fe llevando al Niño Dios en un anda especialmente diseñada para la ocasión. El anda destacaba por su fondo rosado, evocando el brillo de una concha nácar del fondo del lago, y en su parte frontal, una imponente figura de un cisne, en clara alusión a la fauna que habita el Lago de Amatitlán. La decoración se complementaba con figuras de querubines y ángeles celestiales, y un suelo que simulaba agua cristalina, creando una escena visualmente impactante y llena de simbolismo.
El sacerdote Fernando López, durante la salida de la imagen de la parroquia, explicó que esta actividad religiosa, conocida como la Fiesta del Niño Dios de Amatitlán, hace referencia a Emannuel, el nombre otorgado a Jesús cuando un ángel anunció la concepción milagrosa de la Virgen María. La celebración, según el sacerdote, es una reafirmación de la fe y una oportunidad para renovar el compromiso con los valores cristianos.
La navegación del Niño Dios por el Lago de Amatitlán es considerada el momento más emblemático de la Feria de Amatitlán. La imagen, rodeada de embarcaciones adornadas y acompañada por cánticos y oraciones, recorre una ruta establecida, bendiciendo las aguas y a los habitantes de la región. La tradición, transmitida de generación en generación, representa un vínculo profundo entre la comunidad y su fe.
La procesión no solo es un evento religioso, sino también una expresión cultural arraigada en la identidad de Amatitlán. La elaboración del anda, la decoración de las embarcaciones y la participación activa de los feligreses son manifestaciones de la creatividad y el compromiso de la comunidad con su patrimonio cultural. La feria de Amatitlán, en la que se enmarca esta celebración, llena de color y fe las calles del municipio, atrayendo a visitantes de diferentes partes del país.
La imagen del Niño Dios de Amatitlán es objeto de veneración por muchos, quienes acuden a la procesión para pedir bendiciones, agradecer favores recibidos y reafirmar su fe. La devoción popular se manifiesta en ofrendas, oraciones y la participación activa en las diferentes actividades religiosas que se realizan durante la feria.
La celebración del Niño Dios de Amatitlán es un ejemplo de cómo la fe y la tradición se entrelazan para formar parte de la identidad cultural de un pueblo. La procesión en el lago, con su simbolismo y su belleza, es un testimonio de la riqueza espiritual y cultural de Guatemala. La comunidad de Amatitlán se prepara cada año para recibir con alegría y devoción a su sagrada imagen, manteniendo viva una tradición que ha perdurado por más de cuatro siglos. La continuidad de esta celebración asegura la preservación de un legado cultural invaluable para las futuras generaciones. La fiesta del Niño Dios de Amatitlán es, sin duda, un evento que refleja la profunda fe y el arraigo cultural de su gente.











