El llamado del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, a los venezolanos en el extranjero para “superar el resentimiento, perdonar y regresar” ha desatado una ola de críticas y rechazo entre la diáspora. La declaración, realizada durante un acto en el estado Miranda, contrastó con la recepción entusiasta de algunos presentes, pero generó indignación entre aquellos que reconstruyeron sus vidas fuera del país.
Rodríguez instó a dejar atrás la polarización y a unirse en la construcción de una “Venezuela potencia”, destacando una supuesta redinamización económica. Sin embargo, muchos venezolanos en el extranjero cuestionan la veracidad de estas afirmaciones, señalando que las condiciones en Venezuela siguen siendo precarias.
Keymar Silva, residente en Quito, Ecuador, expresó su imposibilidad de perdonar la pérdida de su juventud y oportunidades en el extranjero. Un ingeniero electrónico en Buenos Aires, quien prefirió permanecer anónimo por temor a represalias, calificó las declaraciones de Rodríguez como “cínicas e indignantes”.
La situación económica en Venezuela, a pesar de un reciente aumento del salario mínimo a US$240 mensuales, sigue siendo un motivo de preocupación. Analistas advierten que los efectos de las medidas económicas, como el cese parcial de sanciones estadounidenses, no serán visibles a corto plazo.
Rafael Pérez, residente en Colombia desde hace 10 años, relató las dificultades que aún enfrenta su familia en Venezuela, como los constantes cortes de electricidad. Para muchos, como Pérez, el regreso solo sería posible con un cambio político significativo y la celebración de elecciones libres.
La diáspora venezolana, compuesta por más de 7.8 millones de personas, exige la liberación de los presos políticos –más de 400 según Foro Penal– como un gesto de buena voluntad antes de considerar un posible retorno. El sentimiento generalizado es que “pasar la página” no es viable mientras el chavismo siga en el poder.
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