Argentina enfrenta una creciente crisis de resistencia antimicrobiana, con un alarmante aumento de infecciones intrahospitalarias causadas por bacterias que ya no responden a los antibióticos convencionales. La situación, que se replica a nivel mundial, se agrava por el uso indiscriminado de estos fármacos y la falta de medidas preventivas efectivas. Según datos oficiales, se registran aproximadamente 28 mil muertes anuales en el país por infecciones intrahospitalarias, lo que equivale a tres fallecimientos por hora.
La resistencia antimicrobiana (RAM) se ha convertido en un problema de salud pública de primer orden, generando preocupación en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en la comunidad médica global. En Argentina, el impacto de la multirresistencia es cada vez más significativo, especialmente en las unidades de cuidados intensivos (UCI).
La multirresistencia en Argentina tiene un impacto importante y creciente en los últimos años. Como también ocurre en otros países, pero nosotros en los hospitales tenemos gérmenes, sobre todo enterobacterias, que producen enzimas que se llaman carbapenemasas, que inactivan a los carbapenems, que son los últimos antibióticos que tenían efectividad , explica el infectólogo Eduardo López a Clarín.
Las bacterias intrahospitalarias suelen provocar enfermedades graves, con riesgo de diseminación al torrente sanguíneo y falla de múltiples órganos. Si bien no todos los pacientes son susceptibles, aquellos con sistemas inmunológicos debilitados o con dispositivos médicos invasivos, como catéteres, son particularmente vulnerables.
Un estudio reciente de la Sociedad Argentina de Infectología, en colaboración con la ANLIS Malbrán, reveló que aproximadamente el 29,2% de los pacientes hospitalizados con infecciones están asociados a patógenos multirresistentes. En las UCI, el 15,1% de los pacientes adquiere infecciones causadas por estos microorganismos. Lo más preocupante es que alrededor del 50% de los pacientes internados en UCI con infecciones severas fallecen a causa de gérmenes multirresistentes.
Entre las bacterias más peligrosas se encuentran las enterobacterias productoras de carbapenemasas, que inactivan a los carbapenems, considerados los antibióticos de último recurso. Estas bacterias, algunas de ellas denominadas New Delhi, son resistentes a prácticamente todos los antibióticos disponibles.
Ante esta situación, las autoridades sanitarias argentinas están implementando una serie de medidas para combatir la resistencia antimicrobiana. En primer lugar, se busca desalentar la prescripción excesiva de antibióticos por parte de los médicos y la automedicación por parte de los pacientes. En segundo lugar, se están fortaleciendo las medidas de prevención y control de infecciones en las UCI.
Recientemente, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó la comercialización de una nueva combinación de antibióticos para el tratamiento de infecciones causadas por bacterias gramnegativas resistentes a múltiples fármacos, incluidas las productoras de metalo- -lactamasas (MBL).
Hasta la fecha se venía usando la coadministración de ceftazidima avibactam más aztreonam sabiendo que ceftazidima no tiene acción para las enterobacterias MBL y que solo necesitaríamos aztreonam y avibactam", explica Wanda Cornistein, jefa del Servicio de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral.
La nueva combinación consiste en una asociación entre aztreonam, un antibiótico con buena actividad, y un inhibidor de enzimas que evitan que los antibióticos sean inactivados. Según López, esta combinación podría ser especialmente efectiva contra las bacterias productoras de metalo- -lactamasas, incluyendo las de New Delhi. Si bien no representa una solución definitiva, se considera un avance importante en el tratamiento de estas infecciones.
Sin embargo, el acceso a estas terapias de última línea sigue siendo limitado en Argentina. En muchos casos, se recurre a combinaciones de antibióticos alternativos, que requieren que la bacteria sea sensible al menos a dos de estos agentes para poder combinarlos. No obstante, solo en el 50% de los casos de MBL en el país se encuentra esta sensibilidad.
El margen terapéutico es más estrecho y, en general, se asocian con peores resultados clínicos en comparación con las terapias dirigidas más modernas, que ya tienen la combinación en un medicamento , advierte Fernando Pasteran, especialista en Microbiología Clínica del Instituto INEI-ANLIS Dr. Carlos Malbrán.
Los especialistas insisten en que la medida más importante para prevenir la propagación de la resistencia antimicrobiana es el uso racional y apropiado de los antibióticos. Además, Roberto Debbag, infectólogo pediatra, destaca la importancia de aumentar la cobertura de vacunación, ya que las vacunas pueden reducir la necesidad de antibióticos al prevenir infecciones.
En un esfuerzo por mejorar la vigilancia de las bacterias y hongos resistentes, la ANLIS Malbrán lanzó en octubre una herramienta digital que permite monitorear la incidencia de infecciones y la efectividad de los tratamientos. Esta herramienta, accesible tanto para profesionales de la salud como para el público en general, se actualiza cada seis meses y proporciona información detallada sobre las zonas de mayor afectación y los patrones de resistencia.
Finalmente, López advierte que los nuevos antibióticos deben ser utilizados de forma restringida, solo en casos de infecciones causadas por bacterias que inactivan a los antibióticos. Deben ser drogas de reserva. Si empiezan a ser utilizados de forma empírica, no solo para neumonías intrahospitalarias por ejemplo, con bacterias resistentes, por fuera de casos muy particulares, en un momento van a dejar de dar efecto , concluye. La lucha contra la resistencia antimicrobiana es una tarea compleja que requiere un esfuerzo conjunto de profesionales de la salud, autoridades sanitarias y la sociedad en general.












