El Ministerio de Salud de la Nación oficializó una reforma integral del Sistema Nacional de Sangre, buscando modernizar los procesos de donación y transfusión en todo el país. La medida, publicada en el Boletín Oficial, introduce cambios significativos en los servicios de hemoterapia, inmunohematología y terapias celulares, priorizando la seguridad y eficiencia del sistema.
El cambio más relevante radica en la eliminación del modelo de donación por reposición, aquel que vinculaba la obtención de sangre a la necesidad de un paciente específico. En su lugar, se promueve un esquema basado en la donación voluntaria, regular y no condicionada. Esta modificación implica que ya no se podrá exigir a pacientes o familiares que consigan donantes como condición para acceder a cirugías o tratamientos médicos. Las donaciones dirigidas solo serán admitidas cuando exista una indicación terapéutica concreta.
La decisión responde a la necesidad de dejar de trasladar la responsabilidad a los pacientes y avanzar hacia un sistema más seguro. Según la normativa, los donantes habituales presentan un menor riesgo de transmitir infecciones, lo que contribuye a la calidad y seguridad de los componentes sanguíneos.
Además de la eliminación de la reposición obligatoria, la actualización de las normas modifica los requisitos para donar sangre. Se eliminan las restricciones generales a determinados grupos poblacionales, priorizando la evaluación de conductas individuales en línea con la evidencia científica actual.
La nueva resolución 536/2026 establece que las personas que hayan tenido nuevas o múltiples parejas sexuales en los últimos meses con prácticas específicas, que hayan utilizado profilaxis pre o postexposición, que hayan realizado tatuajes o piercings, o que hayan permanecido más de 72 horas en instituciones penitenciarias, deberán esperar seis meses para donar sangre. Este criterio busca minimizar los riesgos asociados a posibles infecciones transmisibles.
La reforma también contempla la creación de un sistema más coordinado y trazable para la gestión de la sangre y sus componentes. Se impulsa el fortalecimiento de los centros regionales de hemoterapia, que actuarán como nodos centrales para la recolección, procesamiento y distribución de la sangre. Asimismo, se establece la desactivación progresiva de los bancos de sangre intrahospitalarios, buscando optimizar los recursos y garantizar la calidad de los servicios.
La normativa incorpora nuevos lineamientos para el procesamiento de terapias celulares y componentes especiales, como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y el Suero Autólogo Oftalmológico (SAO). Estos componentes son utilizados en tratamientos innovadores para diversas patologías, y la actualización de las normas busca asegurar su calidad y seguridad.
La disposición ya está en vigor, pero las instituciones tendrán hasta dos años para adaptarse a los cambios tecnológicos y estructurales que exige el nuevo esquema. Este plazo permitirá una transición ordenada y garantizará que todos los centros de hemoterapia cuenten con los recursos necesarios para implementar las nuevas normas.
La reforma del Sistema Nacional de Sangre representa un paso importante hacia la modernización y mejora de la calidad de los servicios de hemoterapia en Argentina. Al promover la donación voluntaria, regular y no condicionada, se busca garantizar el acceso equitativo a la sangre y sus componentes para todos los pacientes que lo necesiten, al tiempo que se fortalece la seguridad y eficiencia del sistema. La priorización de la evaluación de conductas individuales en los requisitos para donar sangre refleja un enfoque más científico y respetuoso de los derechos de las personas. La coordinación y trazabilidad mejoradas contribuirán a una gestión más eficiente de los recursos y a una mayor transparencia en el sistema.












