Los solicitantes de visas para Estados Unidos ahora deberán afirmar que no temen persecución en sus países de origen, como parte de una nueva política implementada por la administración Trump para restringir el acceso al país a posibles solicitantes de asilo. La medida, detallada en un cable diplomático enviado esta semana a todas las embajadas y consulados estadounidenses, se enmarca dentro de una estrategia más amplia de endurecimiento de las políticas migratorias.
Esta nueva norma llega en un momento de cambios significativos en la política de inmigración de Estados Unidos, que ya ha visto un aumento en los controles para solicitantes de visas de estudiante y una pausa temporal en las decisiones sobre solicitudes de inmigración para asegurar el cumplimiento de las nuevas directrices de verificación de seguridad.
La directiva se aplica a todos los solicitantes de visas de no inmigrante, incluyendo turistas, estudiantes y trabajadores temporales. Recordemos que en enero, Estados Unidos ya había suspendido el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países.
El cable diplomático, revisado por CNN, enfatiza la necesidad de prevenir el abuso del sistema de inmigración por parte de aquellos que podrían tergiversar su propósito de viaje, incluyendo aquellos que buscan obtener una visa de no inmigrante con la intención de solicitar asilo una vez dentro del territorio estadounidense.
De acuerdo con la directiva del Departamento de Estado, los funcionarios consulares deben realizar dos preguntas específicas a cada solicitante de visa de no inmigrante: "¿Ha experimentado daño o maltrato en su país de nacionalidad o última residencia habitual?" y "¿Teme sufrir daño o maltrato al regresar a su país natal o de residencia permanente?".
El cable establece claramente que los solicitantes de visa deben responder verbalmente con un "no" a ambas preguntas para que el funcionario consular pueda continuar con el proceso de emisión de la visa. En caso de una respuesta afirmativa, el proceso podría ser detenido o sometido a una revisión más exhaustiva.
Un portavoz del Departamento de Estado defendió la medida, afirmando que "los funcionarios consulares son la primera línea de defensa para la seguridad nacional de EE.UU." y que el departamento "utiliza todas las herramientas y recursos disponibles para determinar si cada solicitante de visa califica conforme a la ley estadounidense".
Es importante recordar que, para solicitar asilo en Estados Unidos, una persona debe estar físicamente presente en el país y demostrar un temor fundado a la persecución política, racial o religiosa en su país de origen. Esta nueva política busca dificultar que las personas lleguen a Estados Unidos con la intención de solicitar asilo, al exigirles que declaren no tener temor a la persecución antes de recibir una visa.
Camille Mackler, consultora de políticas migratorias, expresó su preocupación por el impacto de esta directiva, señalando que "va a poner a la gente en posiciones realmente malas y terribles, de tener que tomar decisiones que en última instancia afectan su seguridad y la de su familia". Mackler también advirtió que esta medida podría empujar a las personas a buscar vías más peligrosas e inseguras para migrar, ya que aquellos que realmente necesitan abandonar sus países de origen podrían verse obligados a hacerlo de manera irregular.
"También creo que esto empuja a la gente hacia vías inseguras y rutas inseguras, porque si necesitas irte, te vas, y haces lo que sea que tengas que hacer", añadió Mackler.
La implementación de esta nueva política se suma a una serie de medidas restrictivas adoptadas por la administración Trump en materia de inmigración, incluyendo la construcción de un muro en la frontera con México, la separación de familias en la frontera y la prohibición de entrada a Estados Unidos a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana.
La comunidad de defensa de los inmigrantes ha criticado duramente esta nueva directiva, argumentando que viola las leyes internacionales y pone en peligro la vida de personas que huyen de la persecución y la violencia. Se espera que esta medida sea objeto de impugnaciones legales en los próximos meses.
La nueva norma representa un cambio significativo en la forma en que Estados Unidos evalúa las solicitudes de visa y podría tener un impacto considerable en el número de personas que pueden solicitar asilo en el país. La administración Trump ha argumentado que estas medidas son necesarias para proteger la seguridad nacional y controlar la inmigración ilegal, mientras que los críticos sostienen que son inhumanas y discriminatorias.
La situación sigue evolucionando y se espera que haya más detalles sobre la implementación de esta nueva política en las próximas semanas. La comunidad internacional observa de cerca los acontecimientos, preocupada por el impacto que estas medidas podrían tener en los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo.










