El artista francés Damien Aspe ha iniciado una performance de un mes encerrado en una jaula metálica en el escaparate de su galería en Toulouse, Francia, como una protesta contra la creciente influencia de las redes sociales y las grandes empresas tecnológicas, conocidas como GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft). Aspe, de 53 años, busca denunciar lo que considera una forma contemporánea de control y la sensación de encarcelamiento que, según él, experimentan los ciudadanos en el mundo digital.
Vestido con un mono naranja que lleva la inscripción GAFAM Penitentiary (Prisión GAFAM), el artista se ha autoimpuesto un régimen restrictivo. Solo tiene permitido una hora de paseo por la mañana y otra por la noche. Además, ha programado dos días específicos durante el mes en los que el público podrá interactuar directamente con él y discutir sobre los temas que motivan su performance.
La iniciativa de Aspe se dirige especialmente a los jóvenes, instándolos a reflexionar sobre su relación con el mundo digital, la libertad de expresión y las implicaciones del control ejercido por las GAFAM. Quien controla lo digital, controla el mundo , afirma el artista, resumiendo su preocupación central.
Aspe reconoce que la tecnología digital ofrece oportunidades, pero también advierte sobre su potencial para el aislamiento social. Argumenta que el pensamiento individual está cada vez más moldeado por las redes sociales y sus algoritmos, y que la información que recibimos está altamente dirigida y filtrada. El pensamiento está enmarcado por las redes sociales y sus algoritmos , estima. La información está muy dirigida , enumera ante la AFP.
La performance no se limita a la reclusión física. Aspe planea permanecer día y noche en su celda hasta el 27 de mayo, fecha en la que se llevará a cabo un juicio ficticio. En este evento paródico, las GAFAM lo acusarán de violación de las normas de uso . El juicio estará abierto al público y contará con la participación de un abogado real y un fiscal jubilado, lo que le dará un formato inusual y llamativo.
La elección de la jaula metálica como escenario de la performance es deliberada. Aspe busca crear una imagen visual impactante que represente la sensación de estar atrapado en un sistema digital que controla cada vez más aspectos de nuestras vidas. El mono naranja, similar a la vestimenta utilizada en algunas prisiones, refuerza esta metáfora de encarcelamiento.
La performance de Aspe se inscribe en un contexto más amplio de creciente preocupación por el poder y la influencia de las grandes empresas tecnológicas. Críticos argumentan que las GAFAM acumulan una cantidad excesiva de datos personales, utilizan algoritmos opacos para manipular la información que vemos y ejercen un control desproporcionado sobre el discurso público.
El artista espera que su performance sirva como un catalizador para el debate y la reflexión sobre estos temas. Al encerrarse voluntariamente en una jaula, busca llamar la atención sobre la necesidad de cuestionar nuestra relación con la tecnología y de defender nuestra libertad en el mundo digital.
La iniciativa ha generado interés en Toulouse y ha atraído la atención de los medios de comunicación locales y nacionales. Se espera que, a medida que avance el mes, la performance de Aspe continúe generando debate y provocando una reflexión más profunda sobre el impacto de las GAFAM en la sociedad. La performance, más que una simple protesta, se presenta como una invitación a la ciudadanía a analizar críticamente el papel de la tecnología en sus vidas y a reclamar un mayor control sobre su propia información y su propia libertad.










