Tras dos décadas de funcionamiento, el programa Veredas Limpias ha sido desactivado, dejando a 5.000 trabajadores provenientes de barrios populares en una situación de incertidumbre laboral. La medida, anunciada recientemente, pone fin a una iniciativa que durante 20 años se enfocó en la limpieza y mantenimiento de espacios públicos en zonas vulnerables de la ciudad.
La decisión ha generado fuertes críticas por parte de movimientos sociales, quienes denuncian que la cancelación del programa esconde un recorte en el gasto público destinado a los sectores más necesitados de la población. Argumentan que Veredas Limpias no solo proporcionaba empleo, sino que también contribuía a mejorar las condiciones de vida en barrios con altos índices de pobreza.
La falta de información oficial sobre las razones específicas de la desactivación ha alimentado las sospechas sobre un ajuste presupuestario más amplio. Organizaciones sociales han solicitado una reunión urgente con las autoridades competentes para conocer los planes a futuro para los trabajadores afectados y exigir alternativas que garanticen su estabilidad laboral.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro de las políticas sociales dirigidas a la inclusión laboral en barrios populares y el impacto que tendrá la medida en la calidad de vida de miles de familias que dependían de los ingresos generados por el programa. Se espera que en los próximos días se produzcan manifestaciones y protestas en demanda de soluciones.
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