El femicidio de Carolina Flores Gómez, ex reina de belleza mexicana, conmocionó a México y trascendió fronteras tras la difusión de un video que captó el ataque. La joven de 27 años fue asesinada el 15 de abril en su departamento en la Ciudad de México, presuntamente por su suegra, Érika María Herrera, de 63 años, quien le disparó. El crimen quedó registrado por una cámara de seguridad instalada para vigilar al bebé de la pareja, mostrando una escena cotidiana que rápidamente escaló a violencia letal.
La repercusión del caso se extendió a Argentina, donde el programa “Otro día perdido”, conducido por Mario Pergolini en El Trece, abordó el femicidio con un tono irónico y recursos de humor negro. Pergolini relató el crimen detallando incluso la cantidad de disparos, mientras que Agustín Aristarán, participante del ciclo, sumó intervenciones en la misma línea.
Esta aproximación generó un fuerte rechazo en redes sociales, donde usuarios criticaron la banalización del crimen y acusaron al programa de utilizar un hecho de extrema violencia como contenido de entretenimiento. Las críticas se centraron en el contraste entre la gravedad del femicidio y su tratamiento humorístico, cuestionando los límites del humor en televisión y el rol de los medios frente a la violencia de género.
El caso reavivó el debate sobre la responsabilidad de los medios al cubrir hechos sensibles y la necesidad de un enfoque que priorice la información, el contexto y la sensibilidad ante la violencia contra las mujeres. La difusión del video del ataque, sumada al posterior tratamiento mediático en Argentina, ha puesto de manifiesto la importancia de abordar estos temas con seriedad y respeto.
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