El 2 de diciembre de 2010, el cuerpo de Phoebe Handsjuk, de 24 años, fue hallado en el cuarto de residuos del edificio Balencea en Melbourne, Australia. La conserje descubrió el cadáver con la pierna izquierda casi seccionada, tras encontrar el compactador de basura interrumpido y manchado de sangre. La joven, residente del piso doce, había sido vista por última vez a las 11:44 de ese día saliendo con su perro tras una alarma de incendio.
La policía identificó a Handsjuk, quien luchaba contra la ansiedad y la depresión, y había estado en una relación intensa y problemática con Antony Hampel, un empresario de eventos de 40 años. Familiares y amigos describieron a Hampel como controlador y abusivo, y señalaron que Phoebe se había aislado y aumentado su consumo de alcohol y psicofármacos durante la relación.
La investigación reveló que Phoebe había abandonado el departamento de Hampel en varias ocasiones, buscando refugio con amigos y familiares. El día de su muerte, Hampel regresó a casa encontrando desorden, manchas de sangre y el bolso y las llaves de Phoebe en la cocina. Llamó a familiares y ordenó comida, informando que Phoebe simplemente dormía.
El conducto de residuos, un tubo vertical de acero, presentaba un mecanismo de cierre automático que requería fuerza para abrir. No se encontraron huellas ni lesiones en los dedos de Phoebe compatibles con el esfuerzo de forzar la apertura. El informe forense determinó que la muerte se debió a una hemorragia masiva tras una caída de doce pisos y el impacto con la cuchilla del compactador.
Sin embargo, varias pruebas clave nunca fueron analizadas en profundidad, incluyendo las copas de vino, la sangre en el departamento, los fragmentos de vidrio y el disco duro de las cámaras de seguridad, que fue reportado como “dañado”. La tarjeta SIM del celular de Phoebe también desapareció.
El caso se manejó con discreción debido a la influencia familiar de Hampel en el sistema judicial de Victoria. En 2018, otra pareja de Hampel, Baillee Schneider, fue encontrada muerta en circunstancias sospechosas. A pesar de las inconsistencias en ambas investigaciones, no se ha imputado a Hampel ni se ha esclarecido la verdad detrás de las muertes de Phoebe Handsjuk y Baillee Schneider. La familia de Phoebe sostiene que la verdad permanece oculta.
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