Una nueva disposición del Departamento de Estado de Estados Unidos, efectiva desde el 28 de abril de 2026, endurece significativamente el proceso de solicitud de visas de no inmigrante, incluyendo las de turista, estudiante y negocios. La medida establece que cualquier solicitante que exprese temor a regresar a su país de origen durante la entrevista consular verá su solicitud denegada de forma inmediata.
La directiva, que introduce un criterio obligatorio en la evaluación de visas, se basa en la sección 214(b) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Esta sección establece que los solicitantes de visas temporales deben demostrar que no tienen la intención de permanecer en Estados Unidos más allá del tiempo permitido. La nueva política interpreta que expresar temor al regreso activa la presunción de intención migratoria, asumiendo que el solicitante podría buscar permanecer en el país de manera indefinida.
Durante la entrevista, los oficiales consulares están obligados a realizar dos preguntas clave: si el solicitante ha sufrido algún tipo de daño o maltrato en su país de origen, y si teme enfrentar esa situación al regresar. Una respuesta afirmativa a cualquiera de estas preguntas resultará en la denegación automática de la visa, sin necesidad de evaluar otros aspectos de la solicitud.
La aplicación de esta medida es universal y no existen excepciones. Si bien los solicitantes deben continuar presentando la documentación tradicional que respalde su viaje, la entrevista consular adquiere ahora una relevancia primordial. Una sola respuesta desfavorable puede determinar el resultado del trámite, sin necesidad de avanzar a otras etapas del proceso.
El Departamento de Estado advierte sobre las graves consecuencias de proporcionar información falsa durante la entrevista. Si un solicitante niega sentir temor al regresar a su país, a pesar de experimentarlo, podría enfrentar sanciones legales, incluyendo la prohibición permanente de ingresar a Estados Unidos. Las autoridades enfatizan la importancia de la veracidad y la transparencia durante el proceso de solicitud.
Es crucial destacar que esta nueva normativa no afecta los procesos de asilo, ya sean iniciados dentro de Estados Unidos o en la frontera. Su aplicación se limita exclusivamente a las entrevistas consulares para visas de no inmigrante. La medida busca establecer filtros más estrictos para diferenciar a los viajeros temporales de aquellos que podrían estar buscando protección internacional.
La justificación oficial del Departamento de Estado para implementar esta política es el alto número de extranjeros que solicitan asilo en Estados Unidos. La directiva se enmarca dentro de la Orden Ejecutiva 14161, firmada en enero de 2025, que tiene como objetivo reforzar los controles migratorios y endurecer las políticas de inmigración.
La nueva disposición ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y defensores de los inmigrantes, quienes argumentan que podría impedir que personas que realmente necesitan protección internacional puedan acceder a las visas necesarias para viajar a Estados Unidos y solicitar asilo. Temen que la medida obligue a los solicitantes a mentir durante la entrevista o a renunciar a la solicitud de visa, dejándolos en una situación de vulnerabilidad en sus países de origen.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses defienden la medida como una herramienta necesaria para proteger la integridad del sistema de inmigración y garantizar que las visas temporales se utilicen únicamente para viajes legítimos y temporales. Argumentan que la política ayudará a reducir el número de solicitudes de asilo fraudulentas y a agilizar el proceso para aquellos que realmente cumplen con los requisitos para obtener protección internacional.
La implementación de esta nueva política se espera que tenga un impacto significativo en el número de visas de no inmigrante aprobadas. Los solicitantes deberán prepararse cuidadosamente para la entrevista consular, considerando las implicaciones de sus respuestas y asegurándose de proporcionar información veraz y precisa. La honestidad y la transparencia serán cruciales para evitar la denegación de la visa y las posibles sanciones legales.
La medida también podría llevar a un aumento en el número de solicitudes de asilo presentadas directamente en la frontera, ya que aquellos que temen regresar a sus países de origen podrían optar por esta vía para buscar protección internacional. Esto podría ejercer una mayor presión sobre los recursos y la infraestructura fronteriza, y generar nuevos desafíos para las autoridades estadounidenses.
En resumen, la nueva disposición del Departamento de Estado representa un cambio significativo en el proceso de solicitud de visas de no inmigrante. La entrevista consular se ha convertido en un paso crucial y determinante, y cualquier expresión de temor al regreso al país de origen resultará en la denegación inmediata de la visa. Los solicitantes deben estar plenamente conscientes de las implicaciones de esta política y prepararse adecuadamente para la entrevista, priorizando la veracidad y la transparencia en sus respuestas.











