Las grasas trans, conocidas por sus graves efectos en la salud cardiovascular, persisten en niveles preocupantes en productos de consumo masivo en México, a pesar de la regulación vigente. Un reciente monitoreo independiente realizado por la organización Salud Justa revela que varios alimentos ampliamente consumidos superan los límites legales establecidos para ácidos grasos trans de producción industrial, exponiendo a la población a un riesgo continuo de enfermedades graves.
El estudio, presentado por investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública, pone en evidencia discrepancias significativas entre lo que las empresas declaran en el etiquetado de sus productos y el contenido real de grasas trans detectado en análisis de laboratorio. Esta situación plantea serias dudas sobre la efectividad de la implementación y vigilancia de la reforma al artículo 216 bis de la Ley General de Salud, que busca reducir el consumo de estos compuestos perjudiciales.
Entre los productos analizados, la manteca vegetal Inca destaca con un alarmante 6.03% de grasas trans, mientras que los frijoles refritos Isadora reportan un 3.04%, contradiciendo la declaración de cero grasas trans que aparece en su empaque. El aceite vegetal 123 registra un 2.06% y los Doritos Nachos alcanzan un 2.03%. En el ámbito de los alimentos preparados, la popular hamburguesa Whopper con queso de una cadena internacional supera el 2.09% en promedio, con muestras tomadas en Hermosillo llegando incluso a un 3.32%.
Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx, enfatiza la importancia de la reforma legal, señalando que los ácidos grasos trans causan aproximadamente 13 mil muertes anuales en México. El reto actual es asegurar su debida implementación y vigilancia para reducir significativamente los infartos, aspirando a obtener el reconocimiento de la OMS por proteger la salud de los y los mexicanos , afirma Ochoa.
Las investigadoras Isabel Grijalva, Amparo Nieblas y Claudia Ivonne Ramírez Silva, responsables del monitoreo, advierten que la industria alimentaria aún no ha logrado una reformulación completa de sus productos para eliminar las grasas trans. La persistencia de estos niveles de AGT en productos ampliamente distribuidos representa un riesgo continuo para la salud pública de los mexicanos , sostiene la doctora Ramírez Silva.
El monitoreo también identifica inconsistencias en el etiquetado nutrimental. Productos como las salchichas de pavo FUD y los frijoles Isadora informan un contenido cero de grasas trans, a pesar de que los análisis de laboratorio revelan que superan el umbral legal. Además, alimentos que, por su contenido energético proveniente de grasas trans, deberían exhibir el sello EXCESO GRASAS TRANS como la manteca Inca, margarina Primavera sin sal, frijoles Isadora y aceite vegetal 123 no lo muestran en su empaque, lo que constituye una falta de transparencia hacia el consumidor.
Este segundo monitoreo, a diferencia del primero, permite identificar tendencias y confirma que la industria no ha avanzado lo suficiente en la eliminación de las grasas trans de sus productos. La situación plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos de control y la responsabilidad de las empresas en la protección de la salud pública.
Ante este panorama, organizaciones civiles y especialistas proponen fortalecer la vigilancia sanitaria a través de monitoreos sistemáticos y muestreos aleatorios por parte de las autoridades competentes. Asimismo, sugieren establecer sanciones más severas para las empresas que incurran en discrepancias entre el etiquetado y los resultados de los análisis de laboratorio.
Las recomendaciones también incluyen acelerar la eliminación total de los ácidos grasos trans industriales y mejorar la infraestructura técnica de los laboratorios encargados de la verificación sanitaria. Esto permitiría contar con herramientas más precisas y eficientes para detectar y sancionar el incumplimiento de la normativa.
El informe subraya que, mientras persistan estas inconsistencias y omisiones, los consumidores mexicanos no contarán con la información necesaria para tomar decisiones de compra saludables y seguras. La falta de transparencia en el etiquetado y la presencia de grasas trans ocultas en alimentos populares socavan la capacidad de las personas para proteger su salud y contribuyen al aumento de enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares.
La situación exige una acción coordinada entre las autoridades sanitarias, la industria alimentaria y la sociedad civil para garantizar el cumplimiento de la ley y proteger la salud de la población mexicana. La eliminación de las grasas trans de la dieta es un paso fundamental para reducir la carga de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida de los mexicanos. La transparencia en el etiquetado y la vigilancia efectiva son herramientas esenciales para lograr este objetivo.











