Emiratos Árabes Unidos ha anunciado su retirada de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la alianza OPEP+, marcando un cambio significativo en el panorama energético global. La decisión, que se produce tras seis décadas de membresía, responde a los intereses nacionales y al compromiso del país de satisfacer las necesidades del mercado en un contexto de creciente volatilidad geopolítica, especialmente por las perturbaciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Esta salida se suma a las de Catar (2019), Angola (2023) y Ecuador (2020), debilitando aún más la influencia de la organización.
La OPEP, fundada en 1960 por Arabia Saudita, Venezuela, Irán, Irak y Kuwait, surgió como una respuesta al control unilateral de los precios del crudo por parte de las grandes petroleras internacionales, conocidas como las Siete Hermanas . Su objetivo principal ha sido coordinar y unificar las políticas petroleras de sus miembros, defendiendo sus ingresos por la exportación de crudo. Actualmente, la OPEP está integrada por 12 países: los cinco fundadores, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Nigeria, Libia, Guinea Ecuatorial, Congo y Gabón. La organización tiene su sede en Viena y celebra conferencias ministeriales dos veces al año, aunque en los últimos tiempos, estas se han realizado de forma telemática.
Desde diciembre de 2016, la OPEP ha operado en conjunto con diez importantes productores de crudo a través de la alianza OPEP+, liderada por Rusia. Esta colaboración ha buscado estabilizar el mercado petrolero a través de acuerdos de producción. Sin embargo, la salida de EAU plantea interrogantes sobre la cohesión y la efectividad futura de esta alianza.
El anuncio de la retirada de EAU provocó una inmediata reacción en los mercados, con un aumento del 3,9% en el precio del crudo WTI, de referencia para Ecuador, alcanzando casi los USD 100 por barril. Este incremento refleja la preocupación de los inversores ante la incertidumbre generada por la decisión y su posible impacto en la oferta global de petróleo.
Según el Gobierno emiratí, la decisión de abandonar la OPEP está motivada por la necesidad de alinear sus políticas energéticas con los fundamentos del mercado a largo plazo. El ministro emiratí de Energía e Infraestructura, Suhail bin Mohamed Al Mazrouei, enfatizó que la retirada refleja una evolución política en este sentido.
La decisión se produce en un momento de máxima tensión en la región del Golfo Pérsico, exacerbada por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, que comenzó el 28 de febrero. Este conflicto ha provocado el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el transporte de petróleo, y ataques a instalaciones energéticas en la región. La OPEP ha informado que su producción de crudo cayó en marzo casi 8 millones de barriles diarios (mbd), un 27,5% menos que en febrero, debido a las consecuencias del conflicto y el bloqueo. Las caídas más drásticas se registraron en Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes e Irak, con una reducción de 1,5 mbd en el caso emiratí.
Las autoridades emiratíes han asegurado que, tras abandonar la OPEP, el país continuará desempeñando un papel responsable en el mercado energético, aumentando gradualmente y prudentemente su producción de crudo. El ministro de Energía emiratí reiteró el compromiso de EAU con la seguridad energética y con garantizar un suministro fiable. Hasta el inicio de la guerra, el país producía alrededor de 3,4 millones de barriles diarios de petróleo y cuenta con reservas conocidas de hasta 113.000 millones de barriles, las sextas más grandes del mundo.
Al no estar sujeto a las cuotas de producción impuestas por la OPEP, EAU podría aumentar sus exportaciones de crudo, lo que potencialmente podría moderar los precios en un mercado ya tensionado por la guerra y el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo exportado a nivel mundial.
La salida de EAU representa un desafío para Arabia Saudita, su principal vecino y socio en la OPEP+, que junto con Rusia, domina la organización. Ambos países han mantenido en el pasado numerosas disputas sobre los niveles de producción de cada miembro de la OPEP. Con la salida de EAU, Arabia Saudita se convierte en el único país de la OPEP con un potencial significativo para aumentar la producción, lo que plantea la pregunta de si podrá mantener unida a la organización en el futuro. La capacidad de Arabia Saudita para liderar y coordinar las políticas petroleras de la OPEP+ será crucial para determinar la estabilidad del mercado energético en los próximos meses y años. La situación actual exige una cuidadosa gestión y diplomacia para evitar una mayor escalada de tensiones y garantizar un suministro energético global seguro y asequible.








