El reciente balance ofrecido por el diputado Jorge Arreaza, presidente de la Comisión Especial de Seguimiento de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, sobre los beneficios de la normativa ha sido calificado como Media Verdad por el equipo de Cotejo Info. Si bien Arreaza aseguró que al menos 8.000 personas se han beneficiado en dos meses, la evidencia sugiere un impacto mucho más limitado y desigual en su aplicación.
La ley ha propiciado algunas excarcelaciones y gestos de distensión política, pero organizaciones como Foro Penal señalan que muchas de las personas liberadas no gozan de libertad plena y que aún permanecen detenidos individuos por razones políticas. De hecho, según cifras de Foro Penal, de las más de 760 liberaciones desde enero, solo cerca de 180 fueron directamente resultado de la amnistía, sugiriendo que otros mecanismos legales están siendo utilizados para otorgar libertades.
ONG como Justicia, Encuentro y Perdón sostienen que la ley ha funcionado más como una herramienta de gestión política que como un proceso de reparación integral. Expertos advierten que la normativa no garantiza el restablecimiento pleno de los derechos de los afectados y que, en algunos casos, ha sido aplicada de manera discrecional. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció que tribunales se han negado a recibir solicitudes de sobreseimiento amparadas en la ley.
La abogada Andrea Mesa Atencio, especialista en Derecho Constitucional y Parlamentario, argumenta que la ley es insuficiente para abordar el uso sistemático del sistema de justicia como mecanismo de persecución política. Las exclusiones contempladas en la ley, los obstáculos en su implementación y el rechazo de solicitudes que cumplen con los requisitos legales ponen en tela de juicio su efectividad como un mecanismo amplio de justicia. La transparencia y una auditoría independiente de los centros de reclusión son consideradas cruciales para una justicia verdadera.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.












