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LÍDER CARDIO: 94 años, sigue investigando y operando

LÍDER CARDIO: 94 años, sigue investigando y operando
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A sus casi 94 años, el médico Luis de la Fuente continúa activo en la cardiología intervencionista, campo al que dedicó su vida y del cual fue pionero en Argentina. Presentó recientemente su libro Cardiología intervencionista. Orígenes y desarrollo de una nueva especialidad médica en Argentina , escrito junto al doctor David Vetcher, y sigue asistiendo semanalmente al Instituto del Diagnóstico (IADT), el centro que fundó y del que es consultor honorario.

De la Fuente, nacido en La Rioja el 29 de julio de 1932, recuerda con orgullo los hitos alcanzados en el IADT, como la introducción de tecnología de punta, incluyendo el primer angiógrafo con sistema de compact disc inviolable y la primera angioplastía coronaria con stent con medicamento en el país, realizada el 2 de febrero de 1999.

La cardiología intervencionista, explica, ha evolucionado desde ser una herramienta diagnóstica previa a cirugías más invasivas, hasta convertirse en un tratamiento menos agresivo y con una recuperación más rápida para diversas enfermedades del corazón. En 2002, fue reconocido como Maestro de la Cardiología Intervencionista Argentina, un reconocimiento a su trayectoria y contribuciones. A lo largo de su carrera, ha recibido numerosos premios y distinciones de instituciones cardiológicas de Argentina, Estados Unidos y otros países.

Su impacto en la cardiología argentina se remonta a las pioneras angioplastias coronarias realizadas desde el Sanatorio G emes en 1979, en pacientes en shock cardiogénico, con afecciones en el tronco de la arteria coronaria izquierda o en múltiples arterias. Incluso antes, en 1965, junto a Dick Sanders en Estados Unidos, participó en la tercera angioplastia a nivel mundial, aunque con resultados parciales debido a las limitaciones tecnológicas de la época.

Sin embargo, un hito crucial en su carrera fue su demostración, en 1970, mediante cateterismo coronario, de que el trombo agudo, junto con la placa de colesterol, era el principal responsable de la obstrucción de las arterias coronarias. A pesar de publicar sus hallazgos en español, no recibió el reconocimiento inmediato, y el mérito fue atribuido al médico inglés De Wood en 1980, cuando lo publicó en inglés. De la Fuente relata esta experiencia con una mezcla de ironía y resignación, pero destaca que la revancha científica llegó en 1986, cuando comenzó a perfeccionar el stent de su amigo Julio Palmaz.

En una entrevista concedida a Infobae, De la Fuente compartió sus recuerdos y reflexiones sobre su vida y carrera. Relató que su vocación por la medicina surgió en su infancia, cuando, a los 5 años, se fascinaba con los dibujos del cuerpo humano en la biblioteca de su abuelo, un pediatra y ex intendente de La Rioja Capital. La muerte de un hermano pequeño también influyó en su decisión de dedicarse a la medicina.

Su interés por la cardiología se despertó durante sus estudios en Tucumán, gracias a la influencia del cardiólogo clínico Mauricio Kirschbaum. A pesar de que la cardiología estaba en sus inicios en la década de 1950, De la Fuente vislumbró su potencial y se dedicó a explorarla.

De la Fuente destaca como uno de sus principales aportes haber introducido el cateterismo coronario en Argentina en 1965 y 1966, lo que allanó el camino para el regreso de René Favaloro en 1971. Relata cómo convenció a Favaloro de realizar una cirugía en Buenos Aires a un paciente ciego que no podía viajar a Estados Unidos, demostrando que era posible realizar procedimientos de alta complejidad en el país.

Durante 21 años, De la Fuente y Favaloro trabajaron juntos en el Hospital Privado Sanatorio G emes, desarrollando el bypass coronario y demostrando la permeabilidad de los injertos a través del cateterismo. También realizaron estudios sobre la función ventricular y la circulación arterial coronaria colateral. Además, fundaron escuelas de formación para especialistas, de las cuales surgieron el 90% de los cardiólogos intervencionistas actuales en Argentina.

Su trabajo no se limitó al bypass y al cateterismo. De la Fuente también fue pionero en la angioplastia y el stent, perfeccionando estos dispositivos y agregando un medicamento antiproliferativo. También investigó la neoarteria, creada a partir de células de la piel del paciente, y las células madre para la regeneración del tejido cardíaco.

En 2002, De la Fuente y su equipo descubrieron una quinta cavidad cardíaca, un hallazgo que lo hizo popularmente conocido. A lo largo de su carrera, ha atendido a numerosos pacientes famosos, incluyendo presidentes, reyes, magnates y figuras del deporte y el espectáculo.

De la Fuente también destaca su compromiso con la atención gratuita a pacientes de bajos recursos y a sus coprovincianos riojanos.

A pesar de su avanzada edad, De la Fuente sigue siendo un apasionado de la medicina y la investigación. Continúa escribiendo libros, asistiendo al IADT y explorando nuevas tecnologías y tratamientos para mejorar la salud cardiovascular de sus pacientes. Su historia es un testimonio de dedicación, innovación y compromiso con la medicina. Recuerda con humor una anécdota de su época en Estados Unidos, donde su apellido era difícil de pronunciar para los angloparlantes, y bromea sobre su posible parentesco con el actual técnico de la selección española de fútbol.

Finalmente, De la Fuente enfatiza la importancia de la formación médica continua y el prestigio de la cardiología argentina a nivel mundial, destacando los numerosos avances y contribuciones que ha realizado el país en este campo. Su legado perdurará a través de sus discípulos y de los avances que ha impulsado en la cardiología intervencionista.

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