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PERSIA COPIA A RUSIA: El Sah crea su propia brigada cosaca

PERSIA COPIA A RUSIA: El Sah crea su propia brigada cosaca
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El sah de Persia, Nasser al-Din Sahh Qajar, solicitó a Rusia la creación de una unidad militar similar a los cosacos tras quedar impresionado por su espíritu marcial durante una visita a Ereván en 1878. Esta petición, aceptada por el zar Alejandro II, se enmarca dentro del contexto del Gran Juego , la rivalidad geopolítica entre Rusia y Gran Bretaña por la influencia en Asia, donde Persia representaba una pieza clave.

La caballería cosaca, temida en toda Europa por su ferocidad y habilidad en combate, era objeto de envidia y admiración. El sah persa, buscando replicar esta fuerza en su propio ejército, vio en Rusia un aliado estratégico. La creación de la Brigada de Su Majestad el Sah en 1880, inicialmente compuesta por 200 soldados, marcó el inicio de una colaboración militar que tendría implicaciones significativas para la región.

El teniente coronel Alexéi Domontóvich, junto con otros tres oficiales y cinco suboficiales del ejército cosaco del Térek, fueron enviados a Irán para formar y entrenar a las tropas persas. La brigada adoptó el uniforme de los cosacos del Térek y Kubán, con insignias locales distintivas. Su estructura y organización se basaron en el modelo cosaco, pero adaptadas a las necesidades y recursos de Persia.

La brigada, liderada por un oficial del Estado Mayor ruso con el título de sardar un rango superior al de general , gozaba de una autonomía considerable y reportaba directamente al sah y al primer ministro. El monarca persa, confiando plenamente en su comandante ruso, no intervenía en los asuntos internos de la brigada, permitiéndole operar con libertad y eficiencia.

Con el tiempo, la brigada se expandió, incorporando un batallón de infantería y una batería de artillería. Su misión principal era proteger al sah y a los altos funcionarios, garantizar la seguridad de los ministerios, las misiones diplomáticas y los bancos, recaudar impuestos y suprimir disturbios. Se convirtió en una fuerza de combate versátil y confiable, esencial para mantener el orden y la estabilidad en el país.

La historia de la brigada estuvo marcada por altibajos, con períodos de desinterés y abandono por parte de los sahs, seguidos de renovados esfuerzos de financiación y equipamiento. A pesar de estas vicisitudes, Rusia continuó brindando apoyo financiero y técnico a la unidad, reconociendo su valor estratégico en la región.

A principios del siglo XX, la brigada cosaca persa se había convertido en la unidad más preparada para el combate del ejército iraní, recibiendo prioridad en la adquisición de armamento y equipamiento. El capitán subalterno Leonid Visotski, instructor de caballería enviado a Irán en 1914, describió las instalaciones de la brigada como buenos edificios con todo lo necesario, una buena casa para el comandante de la brigada y apartamentos decentes para los instructores rusos, bien amueblados y con todas las comodidades .

Se estableció un cuerpo de cadetes dentro de la brigada, donde la instrucción se impartía principalmente en ruso, con algunas asignaturas en farsi. Los cadetes, formados en el espíritu ruso y con un dominio del idioma, eran destinados como oficiales al finalizar su entrenamiento.

Según el historiador militar Mijaíl Boltúnov, la creación de la brigada cosaca en Persia fue una de las operaciones especiales más exitosas de la inteligencia militar rusa en la segunda mitad del siglo XIX. Vladímir Kosogovski, líder de la brigada entre 1894 y 1903, proporcionó valiosa información estratégica, militar y económica al Estado Mayor ruso.

Kosogovski detalló la ruta más favorable para un avance ruso a través de Irán hacia la India, identificando los puntos de cruce de ríos, las zonas de abastecimiento y otros aspectos logísticos cruciales. También recopiló información sobre la producción de seda y la construcción de infraestructuras en la capital iraní.

La brigada cosaca persa desempeñó un papel importante en diversos acontecimientos históricos de Irán, manteniendo su lealtad al régimen gobernante. Durante la Revolución Constitucional persa de 1908, fue fundamental para que Mohammad Ali Sahh mantuviera el poder y superara el conflicto con el Majlis.

En 1916, se formó una división militar a partir de la brigada, pero su existencia se vio amenazada por la revolución rusa de 1917. La división intentó impedir el avance soviético hacia el norte de Irán, pero en 1921, sus 120 oficiales rusos fueron despedidos y la unidad fue disuelta.

A pesar de su disolución, los cosacos persas entrenados por especialistas rusos continuaron siendo considerados como la élite militar de Irán, formando la base del recién creado ejército del país. Su legado perduró, influyendo en la formación y el desarrollo de las fuerzas armadas iraníes en las décadas siguientes. La brigada cosaca persa, un producto de la rivalidad geopolítica y la fascinación por el espíritu marcial cosaco, dejó una huella imborrable en la historia de Irán y Rusia.

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