La decisión del presidente interino de Perú, José María Balcázar, de posponer la adquisición de aviones de combate estadounidenses F-16 Block 70 ha generado una crisis diplomática con Estados Unidos, desatando el malestar del embajador estadounidense, Bernie Navarro, y de su predecesor, José Jerí. La controversia se agrava con la revelación de un supuesto acuerdo secreto previo con Washington, y las presiones ejercidas por ex funcionarios peruanos.
El anuncio de Balcázar, realizado el viernes pasado en una entrevista radial, provocó una respuesta inmediata y contundente por parte del embajador Navarro, quien a través de su cuenta en la red social X, amenazó con represalias si Perú no cumple con el supuesto principio de acuerdo firmado durante la administración de Jerí. Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región , escribió el embajador.
Esta amenaza ha escalado la tensión entre ambos países, poniendo en riesgo la relación bilateral y generando incertidumbre sobre el futuro de la cooperación en materia de defensa. La postura del embajador Navarro ha sido interpretada por algunos analistas como una injerencia en los asuntos internos de Perú, y ha despertado críticas por su tono confrontacional.
Por su parte, José Jerí, ex embajador de Perú en Estados Unidos, ha expresado su decepción y preocupación por la decisión de Balcázar, calificándola como una falta de respeto hacia Estados Unidos y una lesión a la imagen y credibilidad de Perú a nivel internacional. No debió esperar hasta el mismo día de la firma del contrato; ello no solo lesiona nuestra imagen y credibilidad a nivel internacional, es además una falta de respeto a nuestro socio estratégico. Con profundo respeto Presidente Balcázar, lo invito a reflexionar, dejemos de lado las influencias nocivas para los intereses del país , declaró Jerí.
El ex primer ministro Ernesto Álvarez también se sumó a las críticas, asegurando que el cronograma de la adquisición de los F-16 Block 70 había sido acordado previamente con el Departamento de Estado de Estados Unidos y la empresa Lockheed Martin, fabricante de los aviones. Álvarez reveló que se había firmado un principio de acuerdo con Estados Unidos tras declarar el proceso de compra secreto, aunque medios locales señalan que la oferta inicial de EE.UU. solo contemplaba 12 aeronaves, mientras que Perú había fijado un presupuesto de 3.500 millones de dólares para la adquisición de 24 aviones.
La revelación de este principio de acuerdo ha generado interrogantes sobre la transparencia del proceso de adquisición y la posible exclusión de otros proveedores, como la empresa sueca Saab, fabricante del Gripen, y la francesa Dassault, que elabora el Rafale, quienes no fueron invitadas a presentar sus ofertas finales. Según el diario La República, estas empresas habían mostrado interés en participar en el concurso, pero fueron marginadas del proceso.
La decisión de Balcázar también ha sido criticada por apuntar a un modelo de avión de combate que, según algunos expertos, está siendo reemplazado por el F-35, el caza de quinta generación de Estados Unidos. Se argumenta que la adquisición de los F-16 Block 70 podría no ser la mejor opción a largo plazo para las Fuerzas Armadas peruanas, y que sería más conveniente invertir en tecnología más avanzada.
Ante la creciente presión, Balcázar ha defendido su decisión, argumentando que es necesario evaluar todas las opciones disponibles antes de comprometer al país con una inversión de tal magnitud. Sin embargo, su postura ha sido cuestionada por los gremios de militares en retiro, quienes han realizado pronunciamientos presionando a Balcázar a firmar la compra de los F-16 Block 70.
La situación se complica aún más por el contexto político interno de Perú, que atraviesa un período de inestabilidad y transición. La decisión de Balcázar podría estar motivada por la intención de dejar la decisión final al próximo gobierno, evitando así asumir la responsabilidad de una elección que podría generar controversia.
El futuro de la adquisición de aviones de combate en Perú sigue siendo incierto. La presión de Estados Unidos, las críticas de los ex funcionarios y las demandas de los militares en retiro han puesto a Balcázar en una posición delicada. La resolución de esta crisis diplomática y la decisión final sobre la compra de los aviones tendrán un impacto significativo en la relación bilateral entre Perú y Estados Unidos, y en la capacidad de defensa del país.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta situación, que podría sentar un precedente para futuras negociaciones en materia de defensa y cooperación militar en la región. La transparencia, el respeto mutuo y el cumplimiento de los acuerdos son fundamentales para mantener relaciones sólidas y duraderas entre los países. La decisión final de Balcázar deberá considerar todos estos factores, buscando el mejor interés de Perú y garantizando su seguridad y soberanía.









