El ataque a tiros en la pirámide de la Luna en Teotihuacán, México, ha provocado la muerte de una turista canadiense y ha herido a siete personas más, incluyendo a dos niños, poniendo en tela de juicio la seguridad del país a pocos meses de albergar un Mundial de Fútbol. El agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, murió por una herida de bala autoinfligida tras ser herido previamente por patrullas policiales mientras ascendía a la pirámide. Las imágenes del incidente, ampliamente difundidas, muestran a turistas buscando refugio mientras se escuchan disparos.
La Fiscalía ha revelado que Jasso Ramírez planeó el ataque, llegando al sitio arqueológico en un Uber y actuando solo, inspirado en la masacre de Columbine de 1999. En su mochila se encontraron escritos relacionados con este atentado, lo que sugiere un perfil psicopático caracterizado por copiar masacres, según el Fiscal del Estado de México. El ataque ocurrió en uno de los lugares más visitados del país, a 44 kilómetros de Ciudad de México, donde se celebrarán cinco partidos del Mundial.
El incidente ha generado una crisis de imagen para México, que esperaba recibir a cinco millones de viajeros durante el evento deportivo. Las autoridades han anunciado que fortalecerán la seguridad en zonas arqueológicas y turísticas, implementando arcos de seguridad y aumentando las patrullas y la vigilancia en redes sociales. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la falta de medidas de seguridad previas en sitios arqueológicos, explicando que nunca las ha habido porque no se había presentado esta situación .
El Gobierno mexicano se encuentra en una campaña para proyectar una imagen de seguridad a nivel internacional, a pesar de episodios recientes que han puesto en duda su capacidad para garantizarla. Hace dos meses, una ola de violencia desatada por el Cártel Jalisco Nueva Generación tras la muerte de su líder sacudió varias ciudades del país, con bloqueos, incendios y tiroteos. Aunque actos masivos como el concierto de Shakira en Ciudad de México y los partidos de repechaje del Mundial se llevaron a cabo sin incidentes, el ataque en Teotihuacán reaviva las preocupaciones sobre la seguridad en México.
El sitio arqueológico de Teotihuacán, que recibió 1,6 millones de visitantes el año pasado, es un destino turístico clave para quienes llegan a la capital. El ataque golpea directamente uno de los pilares de la estrategia turística del país, que bajo el lema México está de moda buscaba consolidar su atractivo como potencia turística. En enero, México registró un récord histórico de 8,84 millones de turistas, un 10% más que en el año anterior, lo que llevó a la presidenta Sheinbaum a declarar que va a ser un muy buen año en todos sentidos y particularmente en turismo .
El incidente recuerda a la crisis de seguridad que se desató tras la ofensiva contra El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Durante 48 horas, Guadalajara y Puerto Vallarta fueron escenario de violencia, con coches incendiados, tiroteos y la paralización del transporte. La presidenta Sheinbaum tuvo que asegurar que existían todas las garantías de seguridad y recibió el respaldo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por reducir los homicidios, que en marzo alcanzaron un promedio de 51 al día, el nivel más bajo en una década, la percepción de inseguridad entre la población urbana en México sigue siendo alta, alcanzando el 63,8% según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta percepción se ve reforzada por incidentes como el ataque en Teotihuacán y el reciente hallazgo de nueve cadáveres de mineros secuestrados en el Estado de Sinaloa.
Además de la violencia relacionada con el narcotráfico, México enfrenta una grave crisis de desapariciones, con más de 130.000 personas desaparecidas. Las familias de los desaparecidos, a través de colectivos de madres buscadoras, continúan buscando a sus seres queridos sin apenas ayuda del Estado, mientras el mundo pone sus ojos en México por el evento futbolístico. El ataque en Teotihuacán, por lo tanto, no solo representa una amenaza para la seguridad de los turistas, sino que también pone de manifiesto las profundas problemáticas de seguridad que enfrenta México.











