El fotógrafo británico Alexi Lubomirski, conocido por retratar a celebridades como Taylor Swift, Brad Pitt y, más recientemente, a los miembros de la banda surcoreana BTS, compartió detalles sobre su singular método de trabajo y su perspectiva sobre la fama en una entrevista exclusiva con Somos desde Nueva York. La conversación, que comenzó con una curiosa observación sobre la sede histórica de El Comercio periódico que leía su abuelo polaco-francés en Lima hace décadas , reveló un profesional profundamente interesado en la psicología humana y en capturar la esencia de sus retratados más allá de la imagen pública.
Lubomirski, quien fue asistente del fotógrafo peruano Mario Testino entre 1999 y 2003, prefiere no profundizar en ese período, especialmente a la luz de las denuncias de acoso que surgieron en 2018. Sin embargo, su trayectoria independiente lo ha llevado a colaborar con figuras de renombre mundial y a trabajar para prestigiosas revistas como Variety y Harper s Bazaar . Su reciente trabajo con BTS, incluyendo la portada de su álbum Arirang y el documental de Netflix BTS: El regreso , le brindó una visión privilegiada de la dinámica interna de la popularísima boyband .
A diferencia de lo que podría esperarse, Lubomirski no aborda a sus sujetos con una reverencia preestablecida. Su enfoque se basa en la observación y la construcción de confianza. En una sesión de fotos te das cuenta de si alguien cruza mucho los brazos o si es inseguro con sus piernas , explica. Esta atención al lenguaje corporal y a los detalles sutiles le permite capturar momentos auténticos, el gesto menos público de sus retratados, independientemente de su cultura o idioma.
Las tres jornadas de sesiones con BTS para la portada de Arirang y el acceso a las grabaciones del documental le permitieron identificar las personalidades individuales de cada miembro. Describe a RM como el poeta , interesado en la iluminación; a V como introspectivo ; a Jimin, con la sonrisa más linda ; a Jungkook (JK) como superdivertido ; a J-Hope, siempre bailando en el set ; a Jin, dulce y amable ; y a Suga, no paraba de tocar la guitarra . Cada uno, según Lubomirski, presentaba un desafío único y una forma particular de interactuar con el proceso creativo. Algunos le pedían dirección explícita, mientras que otros preferían ser documentados en su espontaneidad.
Más allá de la técnica fotográfica, Lubomirski se muestra fascinado por la naturaleza de la fama y su impacto en la psique humana. Cuando hay tiempo entre tomas, he hablado con algunas de ellas sobre la fama. Me interesa la parte psicológica de todo , confiesa. Le intriga la disociación entre la imagen pública de las celebridades y su vida privada, y cómo manejan la percepción que el público tiene de ellas. La gente no se enamora de ellos como personas, sino que los extrapola desde lo que ven de lejos , reflexiona.
Para Lubomirski, la celebridad, vista de cerca, pierde su aura de grandiosidad. Al final, todos tienen que ir a comprar leche al supermercado , comenta, desmitificando la idea de que las estrellas de cine o la música viven en un mundo aparte.
La propia historia de Lubomirski es un mosaico de culturas y experiencias. Aunque se describe como un desastre en términos de nacionalidades familiares, busca en cada viaje un pedazo de su identidad. En 1996, un viaje al Perú le proporcionó una sensación de pertenencia que también experimentó al visitar Polonia. Heredó el título nobiliario de príncipe de su padre, Ladislas Lubomirski, aunque la familia perdió gran parte de su riqueza tras la Segunda Guerra Mundial. Utilizó este título solo una vez, al publicar el libro Mensajes de un príncipe , una reflexión sobre su peculiar condición.
Su madre, nacida en Lima y de ascendencia piurana, lo crió en un entorno multicultural, entre Londres, Botsuana y París. Actualmente, reside en Nueva York con su esposa, de origen cubano-italiano, y sus hijos.
Lubomirski se muestra preocupado por el futuro de la fotografía, en un contexto marcado por la proliferación de dispositivos móviles con cámaras de alta calidad y la amenaza de la inteligencia artificial. Creo que la fotografía está perdida , admite. Sin embargo, reconoce su privilegio de seguir trabajando en revistas y se define a sí mismo no como un fotógrafo , sino como un creador de imágenes . Cuando te defines a ti mismo con un título, te estancas , concluye, reafirmando su compromiso con la evolución y la experimentación en su campo. A pesar de la incertidumbre, su curiosidad insaciable y su enfoque humano siguen siendo la clave de su éxito y su capacidad para capturar la esencia de aquellos que se encuentran frente a su lente.










