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Reinoso: 30 Años de Risa y Una Demanda Peligrosa

Reinoso: 30 Años de Risa y Una Demanda Peligrosa

El actor ecuatoriano David Reinoso, conocido como el actor de las mil caras , celebra más de tres décadas de trayectoria en la televisión y el teatro, un camino marcado por la risa, las caracterizaciones memorables y, también, por momentos de tensión legal. A sus 54 años, Reinoso confiesa no recordar la totalidad de sus personajes, recurriendo incluso a Wikipedia para refrescar su memoria. Su habilidad para captar la esencia de figuras públicas y personajes populares lo ha convertido en un ícono del humor ecuatoriano, pero no todas sus imitaciones han sido recibidas con agrado.

Desde sus inicios en 1995 en el teatro y su llegada a la televisión en 1997, Reinoso ha perfeccionado el arte de la parodia, no solo a través de la imitación de voces, sino también a través de la observación meticulosa de gestos, muletillas y detalles que conectan con el público. Un ejemplo de ello es su interpretación de Pompita Sala, una caricatura de la presentadora Carla Sala, donde la frase sensual , aunque no utilizada por la propia Sala, se convirtió en el sello distintivo del personaje. Inicialmente, la parodia generó incomodidad en la presentadora, pero la tensión se disipó con el tiempo.

Otro caso similar ocurrió con Rachito , su versión del presentador de Chispazos, Rashid Tanús. Un malentendido surgió por un sketch que Reinoso había prometido no emitir, pero que finalmente salió al aire por decisión del equipo de producción. A pesar de la controversia, la amistad entre ambos se mantuvo intacta. Reinoso explica que, aunque dio su palabra, la decisión final no dependía únicamente de él.

Su repertorio incluye también personajes como Lucila, una copia de Luzmila Nicolalde, donde la falta de similitud en la voz se compensaba con situaciones absurdas y humorísticas, como caídas y la repetición de nombres en un estilo similar al programa Chispazos. Uno le encontraba la vuelta si no era la voz, era el gesto o una frase , afirma el actor.

Sin embargo, no todas sus imitaciones fueron exitosas. Reinoso admite que Don Francisco fue el único personaje que no logró caracterizar de manera satisfactoria. A diferencia de otros casos, donde compensaba con recursos humorísticos, en este caso simplemente no encontró el punto clave para la imitación.

Con el tiempo, Reinoso aprendió a valorar los personajes menos complejos en términos de maquillaje, como La Melo, Esheman, El marciano Sabrosonix o El Cholito. Este último papel le ha brindado una gran satisfacción, especialmente por la novela en la que interpretó al personaje en dos etapas, en 2007 y nuevamente en 2026. Inicialmente, la caracterización de El Cholito era complicada y requería al menos media hora de preparación, pero con la práctica se ha agilizado el proceso. El verdadero desafío, según Reinoso, es mantener la esencia del personaje, especialmente la voz, que puede variar con el tiempo.

Pero el camino de Reinoso no ha estado exento de obstáculos. Una de sus imitaciones más polémicas lo llevó a enfrentar una demanda legal que amenazó con enviarlo a la cárcel. El caso se originó por el personaje de Malcriadito y su hermano Fusilero , interpretado por Víctor Aráuz. Reinoso fue demandado por el sketch, lo que derivó en denuncias civiles y penales que, según su testimonio, podrían haberle costado la libertad y una considerable suma de dinero. Afortunadamente, ganó el juicio. Tras el fallo a su favor, retomó el personaje, aunque por el momento lo ha dejado descansar. Reinoso insiste en que su intención nunca fue burlarse de la condición de los hermanos, sino integrarlos en situaciones cotidianas a través del humor. Hubo personas que malinterpretaron el sketch , explica.

Más allá de la actuación, Reinoso ha desarrollado una habilidad poco común: la creación de prótesis para sus personajes. Él mismo fabrica narices, máscaras y otros elementos, combinando técnicas de escultura y moldeado. Aprendió de maquilladoras venezolanas y argentinas, pero nunca logró convertir este talento en un negocio rentable debido a la falta de una industria consolidada en el país. Aunque consideró la posibilidad de dar cursos, reconoce que el oficio requiere una inversión constante en materiales y práctica.

A lo largo de su carrera, David Reinoso ha demostrado ser un artista versátil y perseverante, capaz de reinventarse y adaptarse a los cambios del panorama televisivo ecuatoriano. Su legado como el actor de las mil caras perdura en la memoria del público, que sigue disfrutando de sus imitaciones y de su capacidad para transformar la realidad en risa. Su historia es un testimonio de talento, dedicación y la importancia de encontrar el humor incluso en los momentos más difíciles. Su capacidad de encontrar el detalle que conecta con el público, ya sea un gesto, una muletilla o una exageración, lo ha convertido en un referente del humor en Ecuador, y su trayectoria continúa inspirando a nuevas generaciones de artistas.

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