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Brujas: Entre la Superstición, la Fe y las Antiguas Creencias

Brujas: Entre la Superstición, la Fe y las Antiguas Creencias
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La reciente controversia en torno a acusaciones públicas de brujería contra una figura mediática en Perú ha reabierto un debate milenario: ¿existen realmente las brujas, esas mujeres a las que, desde la Edad Media, se atribuyen poderes sobrenaturales y la capacidad de influir en la vida de las personas? La pregunta, lejos de tener una respuesta sencilla, se enreda en la historia, la antropología, la religión y las creencias populares.

El origen del término bruja se remonta al año 1287, cuando aparece por primera vez en un vocabulario latino-árabe para referirse a un demonio femenino. Con el paso del tiempo, su significado se extendió para designar a una hechicera, una mujer que prepara pócimas con el propósito de dañar o controlar a otros. Sin embargo, la existencia real de estas figuras ha sido objeto de controversia entre los investigadores.

El historiador Henry Charles Lea argumenta que las brujas nunca existieron como tales, sino que fueron una invención de la Inquisición para extender la fe católica a través del miedo. Según Lea, la Iglesia creó la figura de la bruja como una superstición para movilizar a sus fieles contra un supuesto mal. Esta perspectiva niega la realidad de la brujería, considerándola un producto de la manipulación religiosa.

Por otro lado, Hoppe Robbins sostiene que la brujería sí existió en la Edad Media y que la Iglesia la utilizó como herramienta para movilizar a sus seguidores contra la maldad . En esta visión, la brujería no es una invención, sino una práctica real que fue aprovechada por la Iglesia para fortalecer su poder y control sobre la población.

Margaret Murray, en su obra El culto de la brujería en la Europa occidental , ofrece una interpretación diferente. Murray plantea que las brujas tienen sus raíces en antiguas creencias paganas relacionadas con un dios cornudo, que en la Edad Media fue identificado con seres malignos. Según esta teoría, las brujas no son simplemente practicantes de magia negra, sino herederas de una tradición religiosa ancestral que fue demonizada por la Iglesia. Esta perspectiva sugiere que la figura de la bruja está ligada a la represión de las religiones paganas y a la imposición del cristianismo.

Es importante destacar que la imagen de la bruja no siempre ha sido negativa. En algunas sociedades, se asocia a prácticas beneficiosas, como la curación mediante el uso de hierbas (curanderismo y medicina tradicional) y la adivinación. Estas prácticas, aunque a menudo consideradas marginales o supersticiosas, forman parte de la cultura y la tradición de muchas comunidades.

Jesús Callejo, en su libro Breve historia de la brujería , resume la complejidad del tema al afirmar que la brujería está compuesta por conceptos muy diversos que han ido mutando y se han conjugado a través de los siglos . Esta definición reconoce que la brujería no es una entidad monolítica, sino un fenómeno cultural en constante evolución, que ha sido interpretado de diferentes maneras a lo largo de la historia.

La figura de la bruja, por lo tanto, es un reflejo de las creencias, los miedos y las tensiones de cada época. Desde la Inquisición hasta la actualidad, la acusación de brujería ha sido utilizada como arma para perseguir, marginar y controlar a las mujeres. La controversia actual en Perú, en este sentido, no es más que un ejemplo de cómo las antiguas supersticiones y los prejuicios pueden resurgir en el presente.

La persistencia de la creencia en la brujería, a pesar de los avances de la ciencia y la razón, sugiere que las necesidades emocionales y espirituales que satisfacen estas creencias siguen siendo relevantes para muchas personas. La búsqueda de explicaciones para los fenómenos inexplicables, el deseo de controlar el destino y la necesidad de encontrar un sentido a la vida son algunos de los factores que pueden contribuir a la perpetuación de estas creencias.

En conclusión, la pregunta sobre la existencia de las brujas sigue sin respuesta. Lo que sí es evidente es que la figura de la bruja ha desempeñado un papel importante en la historia de la humanidad, y que su significado ha evolucionado a lo largo del tiempo. La brujería, ya sea considerada como una realidad sobrenatural, una superstición o una práctica cultural, sigue siendo un tema fascinante y complejo que merece ser estudiado y comprendido en toda su dimensión. La reciente polémica en Perú sirve como recordatorio de que las antiguas creencias y los prejuicios pueden tener un impacto real en la vida de las personas, y que es importante abordarlos con sensibilidad y respeto.

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