El debut en el Superclásico terminó en derrota para Eduardo Coudet al frente de River, exponiendo las carencias del equipo y generando preocupación en el entorno de Núñez. Si bien el "Chacho" había logrado revitalizar al equipo con una racha positiva, el partido contra Boca evidenció problemas estructurales que persisten y que el entrenador deberá abordar con urgencia.
Coudet reconoció el impacto de la derrota en conferencia de prensa: Es imposible que no pegue esta derrota. Tiene que pegar, pero hay que levantarse. Sufriremos lo que tengamos que sufrir. Este club exige acostumbrarse a ganar; cada partido es una obligación . Sin embargo, también intentó atenuar las críticas, señalando que la situación no es más difícil de lo que esperaba y que no bajará los brazos. La realidad es que no está costando más de lo que pensaba. No voy a bajar los brazos: seguiré insistiendo y exigiendo. Ahora tenemos que aprovechar la semana larga porque se vienen muchos partidos , afirmó. El entrenador lamentó haber perdido el partido que no queríamos perder .
El análisis del partido revela dos problemas centrales: la conformación del plantel y la preparación física de los jugadores. La imagen de los futbolistas de River agachándose a elongar antes de reclamar un penal fue sintomática de la falta de vigor físico del equipo. Si bien esta situación puede servir como atenuante para Coudet, la responsabilidad de que el equipo aún no refleje su idea de juego recae en él. La actuación de River fue descrita como livianita , lo opuesto a la intensidad que el entrenador suele exigir.
La falta de solidez en el mediocampo fue otro factor determinante en la derrota. River se enfrentó a uno de los mejores mediocampos del continente, liderado por un Leandro Paredes en gran forma, pero no pudo igualar su intensidad y control del juego. Coudet admitió las limitaciones del plantel, explicando que optó por dejar fuera a Kevin Castaño y que las lesiones de Fausto Vera y Juan Fernando Quintero lo obligaron a improvisar.
Tuvimos que utilizar a Juan Cruz Meza por necesidad porque la idea era jugar con Vera y Moreno. Yo siempre dije que en momentos complejos los chicos de River aparecen, pero es difícil cuando hay que cambiar la ecuación y mirás para atrás y tenés tres o cuatro chicos de 20 años. Llegamos en un momento difícil y hay que construir , señaló Coudet. Reconoció que el partido fue bastante chato y muy disputado , sin que ninguno de los dos equipos lograra imponer su juego.
El entrenador explicó que el planteamiento táctico era claro: debíamos estar cortos y tratar de generar ante un equipo que iba a esperar . Sin embargo, la salida temprana de Nicolás Driussi complicó los planes de River y el equipo cometió errores que resultaron costosos. A pesar de ello, Coudet destacó que el equipo tuvo algunas situaciones claras para empatar.
En cuanto al rendimiento de Leandro Paredes, Coudet admitió que no lo vio en su mejor versión. No lo vi tan libre. Realizó dos lanzamientos en el primer tiempo y quedamos mal parado. Después, no vi juego de los dos. En el segundo tiempo tuvimos más la pelota , analizó.
La derrota ante Boca representa un duro golpe para Coudet en su inicio en River. El entrenador deberá trabajar en la mejora física del equipo, en la conformación de un mediocampo más sólido y en la implementación de su idea de juego. La semana larga que se avecina será crucial para corregir errores y preparar al equipo para los próximos desafíos.
La exigencia en River es máxima y cada partido es una obligación. Coudet lo sabe y se muestra dispuesto a afrontar los desafíos, pero la realidad expuesta en el Superclásico obliga a una reflexión profunda y a una acción inmediata. La afición espera ver un River más competitivo y con una identidad clara, y el entrenador deberá responder a esas expectativas. La tarea no será fácil, pero Coudet ha demostrado en el pasado su capacidad para superar obstáculos y construir equipos ganadores. Ahora, deberá hacerlo en River, un club que exige excelencia y resultados.











