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CALZADA DE TlALPAN: CICLOVÍA, DIVERSIDAD Y PROTESTA

La entrega de 30 kilómetros de la ciclovía ocurre entre protestas de trabajadoras sexuales, quienes denuncian ser desplazadas

CALZADA DE TlALPAN: CICLOVÍA, DIVERSIDAD Y PROTESTA

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, inauguró este domingo la ciclovía “La Gran Tenochtitlán” en la Calzada de Tlalpan, destacando que la vía ahora es “de todos” y representa un paso hacia una ciudad más democrática y diversa en movilidad. La apertura, celebrada con una rodada masiva desde el Zócalo, ha generado tanto entusiasmo como protestas por parte de trabajadoras sexuales que se sienten afectadas por el proyecto.

Brugada enfatizó que la construcción de ciclovías, aunque enfrenta resistencias, es fundamental para transformar la mentalidad de una ciudad históricamente diseñada para el automóvil. “Hoy inauguramos la ciclovía y decimos que la Calzada de Tlalpan es de todas y de todos”, afirmó durante su discurso en el Zócalo. La mandataria subrayó que la Calzada de Tlalpan se ha convertido en la única calzada multimodal de la ciudad, integrando espacios para peatones, ciclistas y automóviles, además de contar con acceso al Metro.

La jefa de Gobierno describió el uso de la bicicleta como un acto “profundamente revolucionario” y una forma de “rebeldía cotidiana” que recupera el derecho a la ciudad. Cada trayecto en bicicleta, según Brugada, es una manera de resistir la desigualdad en el uso del espacio público y de promover una forma de vida más humana y justa. “La bicicleta es el vehículo más democrático, pues lo puede usar quien sea: una niña, un niño, jóvenes, mayores, etcétera”, agregó.

El secretario de Obras, Raúl Basulto, detalló que se entregaron aproximadamente 30 kilómetros de ciclovía, extendiéndose desde el Metro Chabacano hasta Renato Leduc y de regreso. Para garantizar la seguridad de los ciclistas, se confinó la ciclovía con elementos restrictivos y se construyeron más de 20 mil 853 metros lineales de guarnición tipo jardinera. Además, se aplicaron 43 mil metros lineales de balizamiento y se atendieron 64 espacios de ascenso y descenso de usuarios del transporte público.

Basulto también informó sobre la renovación de la infraestructura vial, incluyendo la repavimentación de más de 40 mil metros cuadrados, la colocación de 338 confibicis, cinco mil 299 catalizadores viales y 37 dovelas de concreto. Para mejorar la visibilidad y seguridad nocturna, se instalaron más de cinco mil luminarias a lo largo de la ciclovía, formando parte del programa “Camino Seguro”.

Sin embargo, la inauguración no estuvo exenta de controversia. Trabajadoras sexuales se manifestaron pacíficamente a la altura del Metro Chabacano, expresando su oposición a la ciclovía y denunciando que el proyecto ha vulnerado sus derechos y las ha desplazado de su fuente de trabajo. Las manifestantes sostienen que la ciclovía fue mal diseñada y no tomó en cuenta el impacto en sus actividades laborales.

“Estamos en contra de la ciclovía porque está mal planeada, porque ha vulnerado nuestros derechos, más no de los ciclistas”, declaró una de las manifestantes. “Nosotros como trabajadores sexuales jamás vamos a agredir a un ciclista”. Las manifestantes exigieron una “reparación del daño digna” para las trabajadoras sexuales afectadas, especialmente en las zonas de San Antonio Abad y Chabacano.

El subsecretario de Gobierno, Fadlala Akabani, acudió al lugar de la manifestación para dialogar con las trabajadoras sexuales y buscar una solución a sus demandas. La policía capitalina desplegó escudos como medida de precaución para garantizar la libre circulación de los ciclistas y evitar confrontaciones.

La ciclovía “La Gran Tenochtitlán” representa un esfuerzo significativo por promover la movilidad sustentable y diversificar las opciones de transporte en la Ciudad de México. La obra busca fomentar el uso de la bicicleta como una alternativa al automóvil, contribuyendo a reducir la congestión vehicular, mejorar la calidad del aire y promover un estilo de vida más saludable.

La Calzada de Tlalpan, con sus 34 kilómetros de extensión, ahora ofrece una infraestructura completa para peatones, ciclistas y automovilistas, integrando el Metro y la nueva ciclovía. La iluminación a lo largo del trayecto, a través del programa “Camino Seguro”, busca garantizar la seguridad de los usuarios durante las horas nocturnas.

La inauguración de la ciclovía ha generado un debate sobre el equilibrio entre el desarrollo urbano, la movilidad sustentable y los derechos de los diferentes grupos sociales. La protesta de las trabajadoras sexuales pone de manifiesto la importancia de considerar el impacto social de los proyectos de infraestructura y de buscar soluciones que protejan los derechos de todos los ciudadanos.

El gobierno capitalino ha reiterado su compromiso de seguir invirtiendo en infraestructura para la movilidad sustentable y de promover una ciudad más democrática, justa e inclusiva. La ciclovía “La Gran Tenochtitlán” es un paso importante en esa dirección, pero también es un recordatorio de que el desarrollo urbano debe ser un proceso participativo y sensible a las necesidades de todos los sectores de la sociedad. La administración de Clara Brugada se enfrenta al reto de equilibrar las ambiciones de modernización con la protección de los derechos y el bienestar de todos los habitantes de la Ciudad de México.

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