Irán condicionó este domingo su participación en una nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos al levantamiento del bloqueo naval impuesto por Washington sobre sus puertos, complicando aún más la situación en un contexto de tregua regional a punto de expirar. La postura de Teherán contradice el anuncio del presidente Trump sobre el viaje de una delegación estadounidense a Islamabad, incluyendo al vicepresidente JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, para retomar las conversaciones.
Teherán calificó el bloqueo naval como un acto “ilegal y criminal” y una “violación” del alto el fuego, mientras el estrecho de Ormuz permanece cerrado, generando fuertes repercusiones económicas globales. Emiratos Árabes Unidos exigió la “restitución” del estrecho, denunciando que su cierre durante 50 días ha bloqueado 600 millones de barriles de petróleo y disparado los costos de la energía.
La situación se agrava con incidentes en Líbano, donde un casco azul francés perdió la vida en un ataque, y la muerte de un reservista israelí por detonación de un artefacto de Hezbolá, elevando a 15 el número de soldados israelíes fallecidos en la zona. Israel advirtió que empleará “toda su fuerza” ante cualquier amenaza a sus tropas.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, mantuvo conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, buscando una solución, pero Teherán insiste en que no habrá negociaciones mientras persista el bloqueo. Además, autoridades estadounidenses detuvieron a una mujer iraní en Los Ángeles acusada de tráfico de armas a Sudán.
El régimen islámico prometió “responder pronto” al decomiso de uno de sus cargueros por parte de la marina estadounidense, acusando a Washington de “piratería armada” y de violar el cese al fuego. La incertidumbre sobre la participación iraní en las negociaciones, sumada a las tensiones en la región, auguran un futuro incierto para la estabilidad en Medio Oriente.
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