Brasil podría estar perdiendo una oportunidad crucial para fortalecer su competitividad al no profundizar el debate sobre este tema central. El reconocido especialista en relaciones laborales, José Pastore, advierte sobre los riesgos de decisiones apresuradas, como la suspensión de la escala 6x1, que podrían tener consecuencias negativas para la economía y los trabajadores.
Pastore argumenta que la reducción forzada de la jornada laboral a 36 horas semanales elevaría los costos laborales en un 22%, un aumento "estratosférico" que obligaría a las empresas a realizar ajustes que provocarían inflación, rotación de personal, informalidad, desempleo y, en última instancia, una recesión. El profesor de la FEA-USP señala que los parlamentarios están bajo presión electoral, pero insta a posponer la decisión hasta 2027, cuando puedan votar con mayor objetividad.
El debate sobre la jornada máxima de trabajo en Brasil se centra en la Constitución Federal, que establece un límite de 8 horas diarias y 44 horas semanales, permitiendo a las partes negociar jornadas inferiores. Actualmente, la jornada promedio es de 39 horas semanales. Pastore destaca que la mayoría de los países reducen las jornadas a través de la negociación colectiva, un método que permite adaptar las condiciones de trabajo a las particularidades de cada sector y empresa.
Sin embargo, el punto más crítico planteado por Pastore es la baja productividad en Brasil. Según sus datos, la productividad promedio es de US$17 por hora, mientras que en los países avanzados supera los US$70. Por lo tanto, aumentar la productividad es esencial para reducir la jornada laboral sin comprometer la competitividad. El Ranking General de Competitividad Brasil (2023-2024) sitúa a Brasil en el puesto 18, por detrás de Chile, Argentina, Colombia y Perú, lo que evidencia la urgencia de abordar este problema.
La productividad, según Pastore, depende de factores que están fuera del control directo de las empresas, como la gestión, la tecnología, la infraestructura y la seguridad jurídica. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) también ha expresado su preocupación por este tema, señalando que la productividad en la industria brasileña ha disminuido un 1,2% en la última década (2013-2023), debido a una reducción del 16,5% en las horas trabajadas y una caída aún mayor del 17,4% en el volumen producido.
La CNI advierte que 2023 fue el cuarto año consecutivo de retroceso en la productividad, acumulando una caída del 8,5% en relación con 2019. La escasez de profesionales calificados es otro factor que limita la competitividad y obliga a las empresas a invertir en capacitación y requalificación de sus empleados.
Además, la CNI identifica una creciente falta de interés de la población, especialmente de los jóvenes, por las relaciones laborales tradicionales. Sin embargo, también reconoce que existe un gran interés por el empleo formal en empresas innovadoras, con programas de carrera claros y entornos de trabajo modernos y automatizados.
Los empresarios y analistas coinciden en que los aumentos de productividad necesarios para compensar la reducción de la jornada laboral requieren inversiones significativas por parte de las empresas y una reorganización de los procesos productivos. Sin embargo, la alta tasa de interés (Selic cercana al 15% anual) dificulta la realización de estas inversiones.
Existe un consenso generalizado entre empresarios y parlamentares de que jornadas laborales más cortas pueden ir acompañadas de aumentos de productividad por hora trabajada, ya que los trabajadores menos fatigados tienden a ser más concentrados, cometer menos errores, tener menor absentismo y ser más eficientes. Sin embargo, la viabilidad de esto en fábricas y empresas obsoletas es cuestionable.
El gobierno, que ha impulsado el debate sobre la reducción de la jornada laboral, afirma haber destinado recursos al financiamiento de la difusión de tecnologías de la Industria 4.0 y a la producción de bienes de capital para la economía verde, a través del programa Nova Indústria Brasil (NIB), con una tasa de interés promedio del 6,5% anual. Sin embargo, el acceso a estos recursos es limitado, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
Según datos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), la mayor parte de los créditos del programa Mais Produ o se han destinado a grandes empresas, que tienen mayor capacidad para acceder al banco y solicitar préstamos de mayor envergadura. En 2023, de los R$91,5 mil millones otorgados, R$54,1 mil millones fueron para grandes empresas, mientras que las medianas y pequeñas empresas recibieron R$28,1 mil millones y R$7,6 mil millones, respectivamente.
La situación es aún más crítica en el Nordeste, donde las grandes empresas captaron solo R$6 mil millones y las medianas R$3 mil millones. En esta región, solo 60 empresas realizaron proyectos de innovación, captando R$823 millones, mientras que las medianas captaron un total de R$146 millones. Estos números son insuficientes para cambiar el panorama general.
En última instancia, la cuestión no es si los trabajadores deben trabajar 6x1, 5x2 o 4x3 días a la semana, sino dónde están trabajando y cuánto ganan al final del mes en función de su desempeño. La solución no reside en lo que está escrito en la Constitución, sino en la creación de empleos de calidad, con salarios dignos y oportunidades de desarrollo profesional.
En otro orden de ideas, una prueba realizada con la plataforma de inteligencia artificial Firefly de Adobe reveló una "alucinación" al intentar recrear el castillo del Instituto Ricardo Brennand en Recife. La IA, basándose en la obra de Francisco Brennand, generó una imagen que no correspondía a la realidad, ya que el artista nunca participó en el diseño del castillo debido a sus diferencias con Ricardo Brennand, su primo. El proyecto fue realizado por la firma Augusto Reinaldo Arquitetura e Desenho, que se inspiró en los castillos del Valle del Loira en Francia.
Finalmente, se destaca la necesidad de una mayor fiscalización de los aumentos abusivos de precios en el sector de la salud, así como la reciente inflexión en el ciclo de crecimiento del varejo farmacéutico, con más cierres que aperturas de farmacias. La privatización de las refinarias también ha tenido un impacto en los precios de los combustibles, especialmente en regiones como Salvador y Manaus. La desaceleración del consumo de las familias brasileñas y el impacto de la Reforma Tributaria en las finanzas municipales son otros temas relevantes que requieren atención.












