Cristián Monckeberg divide sus días entre la docencia en la Universidad del Alba, su labor como decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la misma casa universitaria y su ejercicio activo de la abogacía. Sin embargo, el exministro, expresidente de RN y uno de los fundadores de Chile Vamos, también encuentra espacio para la política partidista.
Estoy muy involucrado en RN: soy miembro de la Comisión Política, fui presidente en su minuto y tengo a Paulina (Núñez) su esposa presidiendo el Senado, lo que también me obliga a estar muy encima de varios temas, a acompañar y, cuando me preguntan, dar algún consejo , cuenta en entrevista con EL DÍNAMO.
Monckeberg visualiza en Andrea Balladares (presidenta del partido) y Núñez (presidenta del Senado) el futuro de RN, una dinámica similar a la que él vivió con Mario Desbordes hace más de una década, cuando la generación de los 40 tomó el poder de la mano de Sebastián Piñera. Esa perspectiva fresca lo lleva a ser crítico con figuras como Carlos Larraín, quien ha cuestionado la conducción del partido. Su opinión no me merece mayor relevancia política en este momento , afirma Monckeberg, en contraste con su visión optimista sobre Balladares y Núñez, a quienes atribuye un futuro bastante auspicioso para RN y una suerte de nueva etapa .
Puede ser un desastre, como cualquier nueva etapa, o puede ser muy positiva. Pero creo que hay signos claros de que algo nuevo se está iniciando , dice.
Ante la pregunta sobre la reducción de la bancada de diputados de RN y las salidas de Mario Desbordes y Andrés Allamand, Monckeberg reconoce que la base del partido está en un proceso de cambio, pero mantiene su optimismo. Sí, por eso mismo digo que veo un futuro auspicioso: porque esto depende principalmente de cómo se desempeña la directiva, sus parlamentarios, alcaldes, concejales. ¿Y por qué lo veo positivo? Porque veo aire nuevo en la conducción del partido. Veo dos liderazgos muy nítidos: Andrea Balladares y Paulina Núñez. Más allá de la cercanía mía con Paulina, son dos liderazgos nuevos, femeninos, que están empujando el carro. Acompañados de otros que han ido surgiendo, como Diego Sahcalper. Si logran una sinergia positiva, pueden llevar a RN a etapas como las que nos tocó vivir antes. Yo lo asimilo a cuando varios de nosotros nos pusimos de acuerdo, tomamos la apuesta con cuarenta y tantos años y condujimos RN. Fuimos capaces de acercar posiciones, acercar sectores del partido, y eso generó una dinámica exitosa de cuatro años que nos llevó al gobierno, creamos Chile Vamos y fuimos el partido más votado de Chile.
Respecto a las salidas de Desbordes y Allamand, Monckeberg las distingue. Hay que ser justos y separar la salida de Andrés de la de Mario. Son cosas distintas que responden a razones distintas. El alejamiento de Andrés es más bien administrativo, tiene que ver con sus desafíos internacionales. No es una molestia, un enojo ni un alejamiento de lo que hoy está ocurriendo en el partido. Me preocuparía si se fueran por razones políticas figuras de una generación como la de él o la mía. Lo de Mario es distinto, y así hay que leerlo.
Monckeberg describe la salida de Desbordes como una decisión personal, aunque lamenta que haya optado por alejarse. A Mario lo conozco mucho porque trabajamos juntos y logramos levantar un partido que estaba literalmente apaleado electoralmente. Es un tremendo político. Evidentemente tuvo diferencias con la conducción anterior y por eso decidió dar un paso al costado. Pero no comparto su decisión, porque creo que tiene un futuro político enorme con liderazgo presidencial, senatorial o ministerial y esos liderazgos se construyen de mucho mejor manera estando dentro de un partido, con el apoyo de un equipo. Solo se hace mucho más difícil. Por eso, así como las renuncias son decisiones de la vida, los retornos también pueden serlo. Espero que en algún minuto se entusiasme y se reincorpore.
Ante la afirmación de Desbordes de estar aburrido de la pelea chica en RN, Monckeberg califica esa actitud como tóxica y reconoce que la dinámica interna del partido puede ser agotadora, exacerbada por la comunicación a través de grupos de WhatsApp y las filtraciones.
Monckeberg extiende su análisis a la coalición Chile Vamos, señalando que sus dos fracasos presidenciales consecutivos exigen una reflexión profunda. No puede pasar colado que nuestra coalición vivió dos momentos de fracaso en dos elecciones presidenciales seguidas, sin pasar a segunda vuelta. Eso te llama a una reflexión: algo se está haciendo mal. Por eso me parece muy bien que hoy existan partidos que colaboran con el gobierno pensando en un mediano plazo. RN está en ese proceso de colaboración, de apoyo al gobierno, y de surgimiento de liderazgos.
Sobre las críticas de Carlos Larraín, quien afirma que RN se ha desdibujado, Monckeberg las descarta. Mira lo que te voy a decir: Carlos Larraín hoy no es un referente para RN. Hace rato se volvió muy crítico, según él, motivado porque el partido apoyó a Evelyn Matthei. Pero así y todo, nada justifica lo que hizo: siendo expresidente del partido, salir al día siguiente de que el Consejo General confirmó una candidatura presidencial a apoyar la candidatura opuesta no me parece digno de aplauso. Yo pedí primarias, pedí demorar la designación, pero finalmente el partido decidió. Cuando eso pasa, uno va detrás o se queda callado. No se torpedea. Por eso su opinión no me merece mayor relevancia política en este momento.
Monckeberg defiende la identidad de RN, destacando su vocación de mayoría, su capacidad de acuerdos, su experiencia política y su mirada social. RN no se ha desdibujado. Sigue teniendo virtudes muy claras: vocación de mayoría, vocación de acuerdos, capacidad de cruzar puentes, experiencia política y una mirada social que no todo lo reduce a planilla Excel y porcentajes. Esos son sellos característicos de la doctrina del partido, dentro de un marco de centro-derecha. Y eso está más que presente en el Gobierno. Mira la actitud del ministro Pepe García dirigiendo la Segpres: apunta exactamente a lo mismo, y va muy de la mano de lo que está haciendo Claudio Alvarado.
En cuanto a la ausencia del expresidente Piñera, Monckeberg reconoce su importancia, pero enfatiza la necesidad de reinventarse. El presidente Piñera es insustituible: presidió el partido, fue presidente de la República en dos oportunidades y tenía una gran ascendencia en todos nosotros. Muchos crecimos con él, con Andrés Allamand, con Alberto Espina. Pero uno no puede vivir anclado en el pasado. La gracia de RN es que es un partido que se reinventa permanentemente, no solo en su votación sino también en su postulado y en sus liderazgos. A mí con Mario (Desbordes) nos tocó en su minuto ser parte de esa reinvención. Hoy lo veo clarísimo con quienes están tomando la posta ahora.
Monckeberg destaca la necesidad de que la nueva directiva de RN refresque su mensaje, se conecte con la ciudadanía y asuma sus errores. También subraya la importancia de la colaboración entre los partidos del gobierno y la madurez del Partido Republicano para construir una alianza duradera.
Finalmente, Monckeberg evalúa el desempeño del Gobierno de Kast, señalando la necesidad de que sus ministros se pongan al día y se involucren más en la gestión pública. El presidente Kast diseñó una forma de gabinete distinta, y quienes tienen menos experiencia tienen que ponerse a tono rápidamente. Porque si no, empiezan los fantasmas de cambios de gabinete, y eso es lo peor que le puede pasar a un gobierno.












