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Romina Tejerina: "Fui víctima, la Justicia me ignoró

Romina Tejerina: "Fui víctima, la Justicia me ignoró
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Después de casi dos décadas de silencio, Romina Tejerina, la mujer que en 2003 conmocionó a Argentina al matar a su bebé recién nacida, producto de una violación, rompió su silencio y habló con Clarín. Con 42 años, Tejerina relata su historia, marcada por el abuso, la falta de apoyo de la justicia y las dificultades económicas que enfrenta en la actualidad. "Hoy me siento madura, preparada para poder responder y mirar a la cara, porque sigo creyendo en mi inocencia y en que fui yo la víctima", confiesa.

Tejerina recuerda que el 23 de febrero de 2003, en una casa familiar en San Pedro, Jujuy, dio a luz a una niña fruto de una violación. Mantuvo el embarazo en secreto, temerosa de las consecuencias y solo su hermana estaba al tanto. "Lo que pasó fue algo producto del momento, de la locura por ver la cara de mi abusador en esa bebé. Yo no planifiqué nada, fui puro impulso, tuve un lapsus, pero sigo convencida de que yo fui la víctima", explica. La bebé, a quien el hospital llamó Milagros Socorro, fue asesinada por Tejerina de varias puñaladas, un acto que describe como producto de un "enceguecimiento".

El abusador, Eduardo "Pocho" Vargas, fue detenido solo tres semanas y luego liberado por falta de pruebas, una decisión que Tejerina nunca ha podido comprender. "Nunca voy a entender la decisión de la Justicia, a mí me ignoró completamente y a esta persona le permitió seguir su vida como si nada... ¿Si lo volví a ver? No, jamás... Ese tipo me dejó una marca imborrable", afirma con visible rechazo.

La noche del 1 de agosto de 2002, durante las celebraciones del Día de la Pachamama en San Pedro, Vargas interceptó a Tejerina, entonces de 19 años y estudiante de último año del secundario, y la violó en un descampado. La falta de denuncia se debió, según Tejerina, a las amenazas de muerte por parte del agresor.

En 2005, Tejerina fue condenada a 14 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Recuperó la libertad el 24 de junio de 2012, en su cumpleaños número 29. "La Justicia fue injusta conmigo, no me escuchó, me sacó más de diez años de vida. Estuve encerrada, fue un infierno. Estaba muy enojada, por eso creo que no quería hablar con nadie durante tanto tiempo", justifica.

Actualmente, Tejerina reside en San Salvador de Jujuy, en el barrio docente, y trabaja en el área de Turismo de la Municipalidad. Su vida diaria se centra en llevar a su hijo Tiago, de 8 años, al colegio y en el cuidado de su madre, quien padece demencia, junto con sus hermanas Erica y Mirta. La muerte de su padre por Covid durante la pandemia ha agravado aún más su situación familiar.

La situación económica de Tejerina es precaria. Con un sueldo de 500 mil pesos y un alquiler de 300 mil, lucha por cubrir sus necesidades básicas y las de su hijo. "Es difícil subsistir... No hay mucho secreto para darse cuenta de que no tengo otros recursos. A veces me ayuda mi hermana Erica, pero tampoco puede hacer magia. Yo quiero darle una vida un poco mejor a mi hijo, pero la realidad es que hoy no puedo comprarle ni un pantaloncito", reconoce.

A pesar de las dificultades, Tejerina se aferra a su hijo, quien le brinda amor incondicional. "Mi hijo no me pide nada, es un sol y sólo me da amor y todos los días me dice cuánto me ama, lo cual no tiene precio", dice. Sin embargo, vislumbra un futuro incierto en Jujuy y se muestra abierta a nuevas oportunidades laborales fuera de la provincia.

Tejerina incluso considera la posibilidad de compartir su historia a través de un libro, un documental o una película, inspirándose en la película "Belén" de Dolores Fonzi. "Estoy abierta, quizás más por necesidad, lo sé...", admite. Incluso menciona la posibilidad de participar en un reality show como Gran Hermano, una idea que expresa con cierta verg enza.

La relación con el padre de Tiago es intermitente, pero existe una relación paterno-filial. Tejerina confiesa que le costó mucho volver a confiar en un hombre después del abuso sufrido en 2002, del que nunca realizó una denuncia formal por temor a represalias.

Tejerina prefiere enfocarse en el presente y en el futuro, dejando atrás un pasado doloroso que aún la afecta. "Lo que yo pasé parece de otra vida, parece que se tratara de otra chica, no de mí, pero fui yo la que estuve tras los barrotes, la que puse el cuerpo, la que sufrí, la que lloré, la que tuvo los peores pensamientos, pero al final siempre sacaba fuerzas de no sé dónde... Por momentos la pasé muy mal encerrada, era como vivir en la selva, rodeada de animales salvajes y pude sobrevivir", grafica.

La mujer se siente aliviada de finalmente poder hablar de su experiencia, algo que creía imposible. "En su momento estaba con odio, sentía bronca, indignación y con el paso del tiempo aflojé, no tenía sentido vivir enojada, estaba enojada con todos... Ya pasé los cuarenta, crecí y me formé con esa desdicha... Era una nena, no tenía ni veinte años, por eso me costó tanto tiempo poder compartir mis sensaciones, no quería saber nada a pesar de la insistencia de los medios de prensa de todo el país", sostiene.

Al reflexionar sobre la joven que fue, Tejerina la describe como "una chica inocente, desprotegida, que la Justicia le dio la espalda y muy sola en medio de una sociedad cerrada como lo era San Pedro... Yo solita contra el mundo... No sabía nada de la vida, no tenía conocimientos, experiencia, ni educación sexual, tampoco tenía idea de lo que era la pastilla del día después, quizás la hubiera tomado, pero en esa época era todo muy tabú".

Tiago, su hijo, es su mayor alegría y aún no conoce el oscuro pasado de su madre. "Pero claro que se lo contaré, cuando tenga la edad suficiente para comprender ciertas cosas. Se lo voy a decir yo, quiero que sepa todo desde la verdad absoluta y desde la voz de quien fue la verdadera víctima. No tengo ningún apuro en contarle. Hoy es un chico feliz y me enorgullece", explica.

Tejerina recuerda que León Gieco la homenajeó con la canción "Santa Tejerina" en su disco "Por favor, perdón y gracias", editado en 2005. "Lo conocí a León y le agradecí su apoyo incondicional, la canción y todo lo que hizo por mí. Creo que a partir de este tema, que todavía sigo escuchando, tuve una real dimensión de lo que había generado mi caso... Estando presa mucho del ruido de afuera me lo perdía, lo desconocía".

Finalmente, Tejerina expresa su deseo de tener una nueva oportunidad y de encontrar un futuro mejor para ella y su hijo. A pesar de las cicatrices del pasado, se siente fortalecida y decidida a seguir adelante. "Jujuy no me dio ninguna chance para despegar, por eso creo que si aparece algo que sea mejor para mí y para mi hijo me voy sin problemas, siempre que tenga el apoyo de mis hermanas", afirma. Reconoce que aún la señalan y la juzgan, pero ha aprendido a ignorar las críticas y a construir una coraza para protegerse.

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