Marcos Rojo, defensor de Racing Club, se convirtió en el centro de la polémica tras el clásico frente a River, donde un error suyo derivó en el primer gol del partido y posteriormente fue expulsado por golpear a Lucas Martínez Quarta. El futbolista, en una entrevista con ESPN, se disculpó por sus acciones, pero también se defendió de las críticas, argumentando que es juzgado con mayor severidad que sus compañeros.
El zaguero reconoció su error en la jugada del gol y lamentó la expulsión, que además se vio agravada por los insultos proferidos al árbitro Sebastián Zunino, lo que le valió una suspensión de cuatro fechas impuesta por el Tribunal de Disciplina. "A la gente de Racing le quiero pedir disculpas", declaró Rojo, mostrando arrepentimiento por su desempeño en el encuentro.
Sin embargo, el defensor no se limitó a las disculpas y expresó su frustración por la forma en que se analiza su juego. "Cuando me equivoco yo todos piden mi cabeza", se quejó, sugiriendo que existe una predisposición negativa hacia su figura por parte de la prensa y los aficionados.
Rojo también se refirió a las imágenes virales donde se le ve riendo con Cristian Medina, jugador de River, después de la derrota de Racing. Explicó que se trataba de una conversación con un amigo de la infancia, con quien no había tenido la oportunidad de verse en mucho tiempo. "Pido disculpas, sobre todo por lo de Sudamericana. Estaba hablando con un compañero que conozco de los 17 años... éramos los dos chicos en Boca. Y el que me conoce sabe que soy así, yo me rio todo el día, me la paso haciendo bromas...hacía mucho que no nos veíamos", se excusó.
En cuanto a la expulsión, Rojo admitió que no vio a Martínez Quarta en el momento del forcejeo y que su reacción fue impulsiva. "En la jugada de la expulsión ni lo vi a Martínez Quarta... estaba claro que me iban a expulsar. Ahora decime, tengo 36 años ¿que gano con meterles una piña a un rival en el área? estaba forcejeando con Vera y no lo vi a Martínez Quarta", explicó, intentando justificar su accionar.
El defensor también aprovechó la oportunidad para criticar la falta de repercusión que tienen las quejas o insultos de otros jugadores hacia los árbitros. "Aprovecho para pedirle disculpas al árbitro porque dije cosas afuera de lugar, pero parece que soy el único que pide o reclama o putea un árbitro en la Argentina", afirmó.
A pesar de las críticas y los errores, Rojo se mostró firme en su compromiso con Racing y defendió su estilo de juego. "Con cualquier camiseta que tenga puesta, dejo todo al máximo... Ahora es la de Racing, pero siempre fue así. Que me equivoqué y voy a seguir equivocándome en lo que me queda de carrera, es así. Pero es mi forma de jugar: si tengo que hablar con un árbitro, forcejear o pelear por defender a mi compañero, lo voy a hacer", admitió.
Rojo reconoció que su paso por Racing ha sido diferente a lo que esperaba, y que sus acciones son amplificadas en comparación con otros jugadores. "No quiero ponerme en víctima, pero cada vez que pasa algo conmigo toma una dimensión distinta. Me lesiono yo y sale en todos lados. Acá no tanto, pero en Boca fue difícil. Gracias a Dios desde que llegué a Racing se manejó mucho mejor. Voy a seguir trabajando y voy a seguir intentando, porque lo que me gusta hacer es seguir jugando al fútbol, Quiero seguir jugando en Racing porque quiero revertir esta situación", indicó.
El defensor, con contrato vigente hasta junio, expresó su deseo de continuar en el club y revertir la imagen negativa que ha generado. "Hice una buena carrera, podría estar en mi casa disfrutando sin hacer nada. Pero me gusta el día a día, estar en un club grande. El otro día estaba haciendo un gran partido hasta el error. Después la rematé con la expulsión... A nadie le gusta el murmullo o que lo silben. Hasta ahora el cariño siempre lo sentí y ojalá la gente me siga apoyando", completó.
La entrevista de Marcos Rojo dejó en claro su arrepentimiento por los errores cometidos, pero también su determinación para seguir luchando y demostrando su valía en Racing Club, a pesar de las críticas y la presión que enfrenta. Su futuro en el club dependerá de su capacidad para revertir la situación y recuperar la confianza de los hinchas y la directiva.










