El sistema de corrientes oceánicas que regula el clima global, la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC), se está debilitando a un ritmo alarmante y podría colapsar mucho antes de lo previsto, según dos nuevos estudios científicos. Este debilitamiento, impulsado por el calentamiento global, podría desencadenar consecuencias catastróficas para el clima en Europa, América del Norte y África.
La AMOC funciona como una cinta transportadora oceánica, distribuyendo calor, sal y agua dulce a lo largo del Atlántico y afectando patrones climáticos, meteorológicos y niveles del mar en todo el mundo. Aunque los modelos climáticos han predicho un debilitamiento gradual de la AMOC a lo largo de este siglo, la magnitud y la velocidad de este declive son ahora motivo de creciente preocupación. El último colapso de la AMOC ocurrió hace aproximadamente 12.000 años, y sus efectos fueron devastadores.
Los dos estudios recientes, uno centrado en el futuro de la AMOC y el otro en su estado actual, ofrecen evidencia preocupante de su deterioro. Stefan Rahmstorf, oceanógrafo de la Universidad de Potsdam, describe los hallazgos como importantes y preocupantes , a pesar de no haber participado directamente en las investigaciones.
El estudio publicado en la revista *Science Advancescombina modelos climáticos con datos reales de temperatura y salinidad oceánica para proyectar el futuro de la AMOC. Los resultados indican que la mayoría de los modelos climáticos subestiman la velocidad a la que se está debilitando la AMOC. Se prevé que la circulación se ralentice en más del 50% para finales de siglo, un debilitamiento sustancialmente mayor un 60% más de lo estimado por el promedio de los modelos climáticos.
Rahmstorf señala que los modelos climáticos pesimistas , aquellos que predicen un debilitamiento más pronunciado, parecen ser los más realistas. Esto aumenta el temor de que la AMOC pueda alcanzar un punto de inflexión a mediados de este siglo, un punto a partir del cual el colapso sería prácticamente irreversible. Es alarmante que el estudio no incluya el agua de deshielo de Groenlandia en sus modelos, lo que sugiere que el debilitamiento real podría ser aún más severo.
El estudio de *Science Advancesse complementa con una investigación de la Universidad de Miami, publicada la semana pasada, que analiza el estado actual de la AMOC. Los investigadores analizaron datos recopilados por cuatro boyas en el límite occidental del Atlántico Norte desde 2004, midiendo la temperatura, la salinidad y la velocidad de las corrientes oceánicas. Los resultados revelan que la AMOC se ha debilitado en cuatro latitudes diferentes durante las últimas dos décadas.
Shane Elipot, oceanógrafo físico de la Universidad de Miami y coautor del estudio, destaca la importancia de observar un debilitamiento en las cuatro ubicaciones. Aunque los datos se centran en el límite occidental del Atlántico, esta región es un indicador clave del estado general de la AMOC. Los datos reales también ayudan a validar las predicciones de los modelos climáticos. Sin embargo, Elipot advierte que los mismos modelos predicen que la AMOC se dirige hacia un punto de inflexión, lo que podría llevar a su extinción.
René van Westen, investigador marino y atmosférico de la Universidad de Utrecht, quien no participó en la investigación de Miami, afirma que el estudio proporciona una sólida evidencia observacional de que la AMOC actual está, de hecho, en declive .
Las conclusiones de ambos estudios son profundamente preocupantes. Demuestran que el debilitamiento de la AMOC ya está en marcha y que las proyecciones actuales podrían estar subestimando la gravedad de la situación. Van Westen añade que esto significa que el riesgo de alcanzar el punto de inflexión se está volviendo cada vez más sustancial, ya que cada debilitamiento adicional acerca al sistema a ese umbral crítico.
Un colapso de la AMOC tendría consecuencias devastadoras. Europa podría experimentar un enfriamiento drástico, similar a una nueva Edad de Hielo. El aumento del nivel del mar se aceleraría en la costa este de Estados Unidos, amenazando a las comunidades costeras. Y amplias regiones de África podrían sufrir sequías prolongadas y graves crisis alimentarias. La estabilidad climática global se vería gravemente comprometida, con impactos impredecibles en los ecosistemas y la vida humana. La comunidad científica insta a una acción urgente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los efectos del cambio climático, con el objetivo de preservar la AMOC y evitar una catástrofe climática global.












