En el verano de 1993, el medio oeste de Estados Unidos sufrió la Gran Inundación, un desastre natural exacerbado por la rotura de un dique en West Quincy, Missouri. Lo que inicialmente pareció un fallo estructural derivó en una investigación que apuntó a un vecino, James Scott, como el responsable de un acto de sabotaje.
Scott, de 24 años y con un historial de incendios provocados y delitos menores, fue acusado de retirar sacos de arena del dique, provocando la brecha que inundó 57 kilómetros cuadrados y aisló a su esposa, Suzie Nelson, del otro lado del río Mississippi. Testigos, incluido un adolescente llamado Joe Flachs, declararon haber escuchado a Scott expresar su deseo de que el dique cediera para poder tener aventuras extramatrimoniales .
La policía se convenció de que Scott había actuado deliberadamente, y los fiscales argumentaron que admitió haber quitado sacos de arena. En 1994, fue condenado a cadena perpetua, sentencia confirmada en 1998 tras una apelación. Los medios de comunicación, como el Los Angeles Times, resumieron el motivo como el deseo de Scott de evitar el regreso de su esposa a casa.
Sin embargo, desde el principio, la condena generó controversia. Ingenieros y especialistas argumentaron que el dique estaba bajo una presión extrema y presentaba múltiples filtraciones, cuestionando la posibilidad de que una sola persona pudiera causar su ruptura. Scott siempre ha mantenido su inocencia, afirmando que sus comentarios fueron malinterpretados y que intentó ayudar en las tareas de contención.
El caso ha sido reexaminado por periodistas y analistas, quienes señalan la rapidez con la que se consolidaron las sospechas y la falta de pruebas técnicas sólidas. A pesar de las dudas, la condena de Scott se ha mantenido firme. En julio de este año, será elegible para solicitar la libertad condicional después de 33 años de prisión.
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