La creciente inestabilidad geopolítica ha redefinido la política energética de México, impulsando al gobierno federal a priorizar la autosuficiencia energética como una necesidad estratégica, no solo una aspiración. Así lo coincidieron la secretaria de Energía (Sener), Luz Elena González, y la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, durante la primera Feria de Energía e Innovación.
Las funcionarias destacaron que la apuesta del gobierno va más allá de la simple producción energética, enfocándose en el desarrollo de capacidades tecnológicas propias para disminuir la dependencia de insumos importados. La modernización de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es un pilar fundamental de esta estrategia, complementada con el impulso a nuevas tecnologías.
La soberanía energética, según las autoridades, está intrínsecamente ligada a la soberanía tecnológica. En el ámbito de los hidrocarburos, la innovación busca maximizar el aprovechamiento interno, mientras que en la transición energética, se busca diversificar fuentes, reducir emisiones y fortalecer la resiliencia del sistema, invirtiendo en almacenamiento de energía.
La estrategia contempla inversiones en investigación y desarrollo a través del Instituto Mexicano del Petróleo, que trabaja en hidrógeno verde, captura de carbono y almacenamiento de energía, y del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias, enfocado en movilidad eléctrica y sistemas energéticos avanzados. Pemex, por su parte, impulsa proyectos de cogeneración y explora la reconversión de infraestructura petrolera hacia energías renovables.
Esta transición energética se perfila como una estrategia de defensa económica frente a un mundo fragmentado, donde el acceso a la energía se ha convertido en un factor de poder. La digitalización de redes, la automatización de sistemas y la implementación de medidores inteligentes buscan mejorar la eficiencia y reducir la vulnerabilidad ante interrupciones externas.
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