A casi una semana del ataque a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral de Valdivia, la institución se mantiene hermética, limitando sus comunicaciones a declaraciones escritas y negando acceso a entrevistas con sus directivos y sindicatos. La situación ha generado tensiones y cuestionamientos sobre la seguridad y las razones detrás de la agresión.
Marcela Villenas, presidenta del directorio de la universidad, emitió una declaración pública expresando disculpas a la ministra y asegurando el respaldo a las investigaciones para determinar responsabilidades. Sin embargo, los intentos de la prensa por contactarla directamente han sido infructuosos.
El sindicato de docentes, si bien condenó el acto de violencia, aprovechó la ocasión para criticar la invitación a la ministra Lincolao, calificándola de incoherente y desconectada de las preocupaciones de la comunidad universitaria. Los docentes argumentan que las políticas de la ministra, como la eliminación de becas de posgrado en el extranjero y las restricciones a la gratuidad para mayores de 30 años, son perjudiciales para la educación superior. Incluso cuestionan el mérito de la ministra para recibir reconocimiento por parte de la universidad.
Además, el sindicato responsabilizó a la rectoría por la falta de seguridad que permitió la agresión, expresando preocupación por el daño a la imagen pública de la institución. Geovana Casanova, presidenta del sindicato, tampoco accedió a ser entrevistada, comunicándose a través de su asesora.
El Sindicato Nacional número 1 de trabajadores tampoco brindó declaraciones formales.
Mientras tanto, la investigación interna de la universidad y la investigación penal liderada por la Fiscalía continúan en curso para esclarecer los hechos y determinar a los responsables del ataque a la ministra Lincolao. La falta de diálogo abierto por parte de la Universidad Austral alimenta la incertidumbre y la especulación en torno a este incidente.
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