El poderoso ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, rechazó este lunes la demanda de la oposición de convocar nuevas elecciones, argumentando la ausencia absoluta del depuesto Nicolás Maduro. La declaración se produce en un contexto de creciente tensión política y económica en el país, tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero y la posterior juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Cabello, considerado el último ministro de peso del gobierno de Maduro aún en el poder, ironizó sobre la postura de la oposición. Ahora piden elecciones porque hay ausencia absoluta del presidente Nicolás Maduro. Bueno, ustedes nos decían que Nicolás Maduro no ganó y cómo es que ahora piden ausencia absoluta de alguien que no ganó , declaró durante una conferencia de prensa del partido de gobierno.
Esta respuesta hace referencia a las polémicas elecciones presidenciales de 2024, en las que Maduro fue proclamado ganador para un tercer mandato consecutivo. El ente electoral no publicó las actas detalladas del conteo de votos en su página web, alegando un ataque cibernético a sus sistemas. La oposición denunció fraude en ese momento y reivindicó la victoria de su candidato, Edmundo González Urrutia, quien posteriormente se exilió en España tras ser objeto de un proceso judicial en Venezuela.
Cabello instó a la oposición a ponerse de acuerdo , recordando sus anteriores declaraciones sobre la legitimidad de Maduro. Pónganse de acuerdo porque ustedes dijeron que él era el presidente de Venezuela y ahora andan (pidiendo) elecciones , añadió.
A pesar de la situación actual, Cabello insistió en que el gobierno no teme un eventual llamado a nuevas elecciones. Las elecciones serán cuando sean, y ese día, las fuerzas revolucionarias estaremos preparados para ganar , afirmó, expresando la confianza del chavismo en su estructura política y capacidad de movilización, según informó el diario local El Nacional.
La oposición venezolana, por su parte, exige a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, convocar elecciones debido a la ausencia absoluta de Maduro, quien actualmente enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York. La Constitución venezolana establece un plazo de 90 días para convocar elecciones en caso de ausencia definitiva del presidente, plazo que ya se ha cumplido.
El gobierno de Rodríguez enfrenta fuertes presiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha afirmado tener control sobre Venezuela y la venta de su petróleo. Rodríguez está impulsando una agenda de reformas legislativas destinadas a abrir el país, poseedor de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, a la inversión extranjera.
Sin embargo, los diputados opositores de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, pertenecientes a la fracción Libertad, advierten que para que unas elecciones sean válidas y garanticen la alternancia en el poder, es necesario un cambio profundo en las instituciones del país.
Para poder ir a esa elección que nos de garantías a todos y que pueda haber alternabilidad en el poder, debemos hacer un cambio profundo en las instituciones venezolanas y eso es un camino que estamos comenzando , señaló el diputado Stalin González en una rueda de prensa en Caracas.
González indicó que el debate sobre la falta temporal o absoluta de Maduro, tras su captura por tropas estadounidenses en enero, está en la agenda de la AN, aunque no precisó cuándo se abordará el tema.
El legislador enfatizó que el objetivo es construir un camino para celebrar elecciones libres y transparentes en Venezuela, que permitan un cambio político de la manera menos traumática posible. Esa ha sido nuestra ruta, que la estamos construyendo, que la estamos trabajando y será un debate en algún momento en la Asamblea sobre cómo hacer las elecciones que tengan que hacerse , concluyó.
La situación en Venezuela sigue siendo compleja y volátil, con un futuro político incierto. La negativa del gobierno a convocar elecciones, sumada a las presiones externas y las demandas de la oposición, auguran un período de tensiones y desafíos para el país sudamericano. La comunidad internacional observa de cerca los acontecimientos, esperando una solución pacífica y democrática a la crisis venezolana. La falta de transparencia en los procesos electorales pasados y las acusaciones de fraude por parte de la oposición complican aún más el panorama, generando desconfianza y alimentando la polarización política. La posibilidad de un cambio institucional profundo, como propone la oposición, representa un desafío significativo para el gobierno, que ha mantenido el control del país durante más de dos décadas.












