La amenaza del presidente Donald Trump de bloquear el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro mundial de petróleo, provocó una subida inmediata en los precios del crudo y reavivó los temores de una escalada en las tensiones con Irán. La medida, anunciada el domingo, se produce en un contexto de fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y recuerda la estrategia de máxima presión que Trump ya empleó contra China, con resultados mixtos.
La amenaza de Trump, que incluye la posibilidad de un bloqueo naval, busca obligar a Irán a abrir el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Sin embargo, a diferencia de algunos de sus predecesores, Irán parece dispuesto a mantener su posición, considerando el control del estrecho como su principal baza para evitar una guerra y forzar a Estados Unidos a negociar.
El mercado reaccionó de inmediato a la amenaza de Trump. Los futuros del Brent, la referencia internacional para el petróleo, subieron un 8% el domingo por la noche, alcanzando los 103 dólares el barril. Analistas como Jay Hatfield, CEO de Infrastructure Capital Advisors, sugieren que el mercado prefiere la amenaza de un bloqueo a la alternativa de una destrucción directa de la infraestructura petrolera iraní. No obstante, advierten que si el conflicto se prolonga, los precios podrían superar los 120 dólares, alcanzando máximos de cuatro años.
El impacto económico de un aumento en los precios del petróleo se sentiría directamente en los bolsillos de los consumidores estadounidenses. Según análisis de Moody s, el hogar estadounidense promedio ya está gastando 233 dólares más al mes en los mismos bienes y servicios que hace un año, en parte debido al aumento del precio del combustible. La amenaza de Trump revierte la ligera tendencia a la baja en los precios de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones.
Además del impacto en los precios del combustible, el bloqueo podría provocar una retirada de inversores de los bonos, lo que elevaría los rendimientos y aumentaría las tasas hipotecarias y el costo de los préstamos para millones de estadounidenses. El economista jefe de RSM, Joe Brusuelas, advierte que las expectativas de inflación continuarán en aumento.
La estrategia de Trump de intensificar las amenazas y exigir concesiones totales recuerda su enfoque con China. El año pasado, Trump impuso aranceles elevados a los productos chinos, lo que llevó a China a restringir las exportaciones de minerales de tierras raras, esenciales para la fabricación de productos electrónicos y equipos militares. Finalmente, Trump cedió y redujo los aranceles a cambio de la promesa de China de reabrir las exportaciones, aunque China nunca cumplió plenamente con su promesa.
Irán parece haber aprendido de la experiencia china. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió en X (anteriormente Twitter) que los estadounidenses pronto echarán de menos la gasolina a 4 o 5 dólares si se implementa el bloqueo. Irán considera que el control del estrecho de Ormuz es su única herramienta para presionar a Estados Unidos y evitar una guerra.
A pesar de las amenazas de Trump, Irán no parece dispuesto a ceder fácilmente. El país continúa vendiendo aproximadamente 2 millones de barriles de petróleo diarios, lo que ayuda a mantener los precios bajo control. Sin embargo, un bloqueo podría estrangular estas ventas y privar a Irán de una fuente crucial de ingresos.
La situación es particularmente preocupante porque no se trata de una simple guerra comercial, sino de un conflicto real con el potencial de involucrar a más tropas estadounidenses. Las amenazas extremas de Trump hasta ahora no han surtido efecto en Irán, lo que aumenta el riesgo de un sufrimiento económico prolongado para los consumidores y una escalada militar.
La historia de Trump con las amenazas es variada. Si bien ha retrocedido en algunas de sus promesas más audaces, como tomar el control de Groenlandia, ha logrado que otros socios comerciales cedan a sus demandas. Sin embargo, Irán parece decidido a seguir el ejemplo de China y resistir la presión.
El control que Irán ejerce sobre el estrecho de Ormuz le otorga una ventaja significativa en el conflicto. A pesar de los daños sufridos por sus fuerzas militares y su liderazgo, Irán conserva su poder económico sobre Estados Unidos y el mundo. Esta posición de fuerza le permite a Irán mantener su postura y desafiar las amenazas de Trump.
La escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad económica mundial y la seguridad regional. La respuesta del mercado a la amenaza de Trump es una clara señal de que los inversores temen una interrupción en el suministro de petróleo y un aumento en los precios. Los consumidores estadounidenses ya están sintiendo el impacto de la inflación, y un aumento en los precios del combustible podría agravar aún más la situación. La situación exige una diplomacia cuidadosa y una búsqueda de soluciones pacíficas para evitar una escalada que podría tener consecuencias devastadoras.










