Tegucigalpa, Honduras Al menos tres personas resultaron heridas este domingo 12 de abril en enfrentamientos ocurridos afuera del Estadio Nacional Chelato Uclés en Tegucigalpa, justo antes del clásico del fútbol hondureño entre Motagua y Olimpia, correspondiente a la jornada 18 del torneo Clausura 2026. A pesar de la violencia, las autoridades de la Liga Nacional de Honduras confirmaron que el partido se disputará, luego de que la Policía Nacional reportara tener control de la situación.
La jornada estuvo marcada por la incertidumbre. Inicialmente, se difundió la información de que el partido había sido suspendido, una versión que cobró fuerza tras las declaraciones de la Policía Nacional. Sin embargo, Jorge Herrera, presidente de la Liga Nacional, desmintió esta información, asegurando que el encuentro se llevaría a cabo según lo programado. La Policía ya tiene control de la situación , afirmó Herrera, justificando la decisión de mantener el partido.
La tensión escaló rápidamente, generando preocupación entre los árbitros designados para el encuentro, quienes inicialmente se negaron a participar debido a los incidentes registrados en las inmediaciones del estadio. Esta decisión ponía en riesgo la realización del clásico, uno de los eventos deportivos más importantes del país.
En un principio, se reportaron dos posibles fallecidos y múltiples heridos, algunos de ellos por arma de fuego. Sin embargo, un subcomisionado de la Policía Nacional aclaró que la información estaba siendo verificada. Posteriormente, se confirmó la muerte de una persona, aunque se estableció que el deceso no estuvo relacionado con los disturbios en el Chelato Uclés , sino que ocurrió en otro incidente ajeno a los hechos que rodearon el partido.
Los enfrentamientos se originaron entre supuestos integrantes de las barras de aficionados de Motagua y Olimpia. Según el reporte policial, el incidente comenzó cuando un grupo de aficionados de Olimpia se acercó al autobús que transportaba a los jugadores del equipo visitante para mostrarles su apoyo. Al percatarse de la presencia de los olimpistas, supuestos aficionados de Motagua comenzaron a proferir insultos, lo que desencadenó el enfrentamiento. La Policía Nacional intervino para controlar la situación y evitar que la violencia se propagara.
Además de los heridos, se reportaron daños materiales, incluyendo autobuses y vehículos particulares, entre ellos, algunos pertenecientes a los árbitros del partido, según informó La Voz de Honduras. La situación generó un clima de zozobra y preocupación entre los aficionados que se dirigían al estadio para presenciar el clásico.
Las autoridades policiales continúan investigando los hechos para identificar a los responsables de los disturbios y determinar las causas que originaron la violencia. Se espera que se tomen medidas para prevenir incidentes similares en futuros eventos deportivos.
La decisión de mantener el partido a pesar de los enfrentamientos ha generado debate entre los aficionados y analistas deportivos. Algunos consideran que la Liga Nacional actuó correctamente al priorizar la realización del encuentro, mientras que otros critican la decisión, argumentando que la seguridad de los aficionados y los jugadores debe ser la prioridad.
El clásico entre Motagua y Olimpia es uno de los partidos más importantes del fútbol hondureño, y siempre genera gran expectativa entre los aficionados. La rivalidad entre ambos equipos es intensa, y en ocasiones, esta rivalidad puede derivar en actos de violencia. Las autoridades han reforzado la seguridad en los alrededores del estadio para prevenir nuevos incidentes y garantizar la seguridad de los asistentes al partido.
La Liga Nacional ha condenado los actos de violencia y ha llamado al diálogo y al respeto entre los aficionados de ambos equipos. Se espera que los aficionados colaboren con las autoridades para mantener el orden y disfrutar del partido en un ambiente de paz y tranquilidad.
La situación pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad en los eventos deportivos y de promover una cultura de paz y respeto entre los aficionados. Las autoridades deben trabajar en conjunto con los clubes y las barras de aficionados para prevenir incidentes similares en el futuro y garantizar que el fútbol hondureño se disfrute en un ambiente seguro y familiar.
El partido, finalmente, se jugará bajo un fuerte dispositivo de seguridad, con la presencia de elementos de la Policía Nacional y de las fuerzas armadas. Se espera que los aficionados colaboren con las autoridades para mantener el orden y disfrutar del clásico en un ambiente de paz y tranquilidad. La Liga Nacional ha reiterado su compromiso con la seguridad de los aficionados y ha anunciado que tomará medidas para prevenir incidentes similares en futuros eventos deportivos.








