Perú celebra este domingo elecciones generales en un clima de profunda incertidumbre, marcado por la inestabilidad presidencial que ha caracterizado a la región en la última década. Con un escenario político altamente disperso y 36 candidatos presidenciales, la posibilidad de una segunda vuelta clara es incierta, mientras la atención se centra en la conformación de una nueva bicameralidad en el Legislativo, una reforma aprobada pese al rechazo popular en un referéndum previo.
La líder conservadora Keiko Fujimori emerge como favorita en las encuestas, buscando alcanzar su cuarto balotaje consecutivo. Sin embargo, detrás de ella se presenta un nutrido grupo de aspirantes de diversas orientaciones políticas, incluyendo al ultraderechista Rafael López Aliaga, el comediante Carlos Álvarez y el empresario Ricardo Belmont, complicando aún más el panorama electoral.
La alta fragmentación del espectro político podría resultar en un nuevo gobierno sin una mayoría sólida en el Congreso, un factor determinante en las crisis que han llevado a Perú a tener ocho presidentes en los últimos diez años. El récord de 36 candidatos presidenciales, reducido en uno tras el fallecimiento de un aspirante en febrero, se suma a la complejidad del proceso electoral, con más de 10.000 candidatos compitiendo por cargos en las cinco elecciones simultáneas: presidencia, dos votaciones para el Senado, una para la Cámara de Diputados y otra para el Parlamento Andino.
Estas elecciones son extremadamente complejas, son las más difíciles que hemos tenido , afirma la politóloga Zaraí Toledo, docente de la Universidad Católica del Perú, a CNN. Toledo critica el diseño del sistema electoral, considerándolo complicado y diseñado para confundir al electorado, facilitando la permanencia de los actuales legisladores en el poder.
A pesar del rechazo expresado en un referéndum de 2018, el Congreso, con niveles récord de impopularidad, aprobó en 2024 la reforma que establece la bicameralidad. Esto favorece que la gente se maree, se desinterese por la política y que sea completamente apática. Y favorece a quienes ya están en el poder, quienes tienen recursos para hacer campaña. Realmente la competencia ya de por sí está desequilibrada, está hecha para confundir al elector y favorecer el statu quo , explica Toledo.
La nueva estructura legislativa otorga mayor poder al Senado, que a diferencia del Congreso actual, no podrá ser disuelto por el Ejecutivo. Esto plantea un escenario preocupante, ya que el ganador de las elecciones probablemente no contará con una bancada numerosa que lo proteja de posibles intentos de destitución.
Tenemos un deterioro terrible de los sistemas democráticos básicos. Ya ni siquiera voy a hablar de la calidad de la democracia, sino la alternancia en el poder. No importa a quién elijas como presidente, la mayoría de peruanos están convencidos que esa persona no terminará su gobierno, o que será manipulada por el Legislativo a menos que siga sus caprichos. El equilibrio de poderes ya se rompió , advierte Toledo.
La historia reciente de Perú sugiere que el próximo presidente podría enfrentar un destino similar al de sus predecesores, con altas posibilidades de ser procesado o encarcelado.
Analistas coinciden en que el verdadero poder residirá en la cámara alta. El Senado va a ser indisoluble, va a tener los poderes de confirmación de varios organismos importantes, va a poder modificar los proyectos que sean aprobados en la cámara baja (sin que los diputados vuelvan a votar). Entonces, finalmente el poder se va a concentrar en esas 60 personas que vayan a ser elegidas , señala el politólogo peruano Mauricio Zavaleta, investigador de la Universidad de Pittsburgh. Zavaleta anticipa que los senadores buscarán expandir sus poderes y modificar leyes existentes.
Ante este panorama, el coautor del libro ¿Por qué no hay partidos políticos en el Perú? considera inevitable que el próximo quinquenio sea una continuación de la inestabilidad política, con una presidencia debilitada y acuerdos cortoplacistas para la distribución de ministerios y comisiones en el Congreso.
La campaña electoral se ha visto marcada por la proliferación de candidatos, lo que ha dificultado el debate profundo de propuestas. La inseguridad ha sido uno de los principales reclamos de la ciudadanía, dominando gran parte de las promesas de los aspirantes.
El Perú tiene un problema de imaginación , comenta Zavaleta. El eje de debate general ha sido la delincuencia. Vemos una constelación de políticas de mano dura, pero no hay una idea concreta de qué hacer; entonces, lo más fácil y lo políticamente rentable es apelar a la mano dura , aunque reconoce que el electorado no necesariamente está respondiendo a estas propuestas.
Los temas económicos no han recibido la atención necesaria durante la campaña, aunque podrían ganar relevancia en una eventual segunda vuelta, especialmente si se enfrentan candidatos con planes económicos antagónicos.
El Fondo Monetario Internacional ha advertido sobre la necesidad de racionalizar el gasto e implementar reformas tributarias para reducir las brechas en infraestructura y servicios sociales, anticipando un crecimiento sostenido en un contexto de elevada incertidumbre .
Zavaleta advierte que el modelo económico peruano, que ha experimentado dos décadas de crecimiento del PBI y estabilidad monetaria, podría verse amenazado en el próximo quinquenio, no necesariamente por propuestas radicales de izquierda, sino por un aumento irresponsable del gasto público.
En cuanto a la política exterior, Perú se encuentra en una posición delicada en la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, pero este tema no ha sido abordado en la campaña.
Perú va a seguir haciendo lo mismo que ha venido haciendo durante los últimos 20 años, porque a los políticos en general no les interesan mucho los temas de política exterior , afirma Zavaleta. Tiene una buena relación con los Estados Unidos y también con China en la medida de lo posible, les da un poco a todos. Eso es a lo que va a seguir jugando, por más que haya presiones claras por parte de EE.UU. para que el país se defina frente a China .
Toledo lamenta la falta de interés de los candidatos en la política exterior, señalando que Perú parece ajeno a los conflictos y cambios de poder a nivel global. También critica las tensiones diplomáticas protagonizadas por la expresidenta Dina Boluarte con países socios como México, Colombia y Chile. Latinoamérica ha dejado desde hace bastante tiempo de ser completamente dependiente de la inversión del eje occidental. Y esto requiere que nosotros tengamos una estrategia para luchar o para plantearnos a dónde queremos ir con miras a estos cambios geopolíticos , remarca.
Las protestas tras la destitución y arresto del presidente Pedro Castillo, que dejaron casi 50 muertos a fines de 2022 e inicios de 2023, evidenciaron el profundo descontento social y la fragilidad de la democracia peruana.
Toledo destaca la existencia de líderes ambientales y sociales en Perú, pero lamenta la falta de articulación de las demandas populares. Siempre hemos tenido el problema de que las demandas no han escalado y no llegan a articularse , expresa.
Zavaleta no considera que la concentración de poder de varios grupos pueda considerarse una dictadura, pero señala que el deterioro democrático ha llevado al país a un modelo no representativo. Los congresistas actuales y seguramente los que vienen se han dado cuenta de que una forma de sobrevivir en política es no apelando al electorado general. En medio de la fragmentación, uno puede apelar a clientelas muy particulares o a grupos de interés , como la minería ilegal o transportistas irregulares.
Entonces, claro. Uno esperaría que en una democracia saludable, representativa, los políticos escuchen a sus electores porque saben que dependen de ellos. Pero no están respondiendo a ellos , añade.
Toledo indica que las bancadas del Congreso no forman un grupo dominante, sino que se trata de una diversidad de ideologías que se unen con pragmatismo cuando sus intereses confluyen, muchas veces integrados por individuos que ven la política como una inversión. La competencia política gira mucho alrededor de réditos inmediatos. No tenemos una coherencia, no es un solo bloque que maneja todo. Sería incluso más fácil para el elector identificarlo así. El problema es que son un montón de actores dispersos, desorganizados, de distintas camisetas , comenta.
El escenario es volátil, ya que muchos electores definen su voto en los últimos días, atentos a los resultados de las encuestas. Toledo considera que esta estrategia es racional, dado el escepticismo generalizado sobre la capacidad de los políticos para cumplir sus promesas.
Para mí (esa estrategia del votante) tiene todo el sentido posible, no encuentro algo más racional. ¿Para qué voy a mirar planes de gobierno si nadie los respeta? Mejor me espero la última semana, veo quién está ahí . Es lo más pragático , dice Toledo. Muchos están convencidos de que no importa a quién elijan, no necesariamente va a terminar su período si no sigue las presiones del Legislativo. Es una respuesta poderosa (en las encuestas) el hecho de que la gente ya dejó de creer que su voto importa .
El descontento generalizado y la falta de representación política tensan la soga de la democracia peruana, arriesgando a un escenario de situaciones imprevisibles. Zavaleta advierte sobre el riesgo de un líder autoritario que aproveche el descontento popular para concentrar el poder.
A pesar del panorama sombrío, Toledo prefiere mantener un tono optimista, destacando la existencia de líderes y movimientos sociales en Perú. Mi corazón todavía tiene esperanza .










