Familiares de desaparecidos han descubierto 219 restos óseos en la zona de las lagunas de La Habana, en la demarcación limítrofe entre las alcaldías de Tláhuac, en la Ciudad de México, y Chalco, en el Estado de México. El hallazgo, realizado entre el 7 y el 10 de abril, durante la Jornada de Búsqueda por Patrones Tláhuac-Chalco, pone de manifiesto la gravedad de la crisis de desapariciones que azota al Valle de México.
La confirmación de la cifra de 219 restos fue realizada por las autoridades competentes y por los colectivos de búsqueda que participaron en las jornadas. El conteo se desarrolló de la siguiente manera: 49 restos fueron localizados el martes 7 de abril, 29 el miércoles, 51 el jueves y un impactante total de 90 el viernes. Ante la magnitud del descubrimiento, los integrantes de los colectivos extendieron sus labores de rastreo hasta el sábado 11 de abril.
Las tareas de búsqueda se llevaron a cabo de manera manual, sin el uso de maquinaria pesada, debido a las difíciles condiciones del terreno. Las zonas de chinampas, los canales de aguas negras, el fango y los sembradíos complicaron la labor de los buscadores, quienes se adentraron en aproximadamente 40 mil metros cuadrados una superficie equivalente al Zócalo de la Ciudad de México armados únicamente con picos, palas y varillas.
El proceso de búsqueda, análisis y eventual identificación de los restos se está llevando a cabo bajo la supervisión de peritos forenses, así como de representantes de la Comisión de Búsqueda de la Ciudad de México, la Comisión de Búsqueda del Estado de México, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la Fiscalía del Estado de México, Bomberos, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, el agrupamiento Zorros y la Secretaría de Marina.
Los colectivos Una Luz en el Camino, Hasta Encontrarles CDMX, Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional, junto con familias de personas desaparecidas que participan de manera independiente, emitieron un comunicado en el que expresan su indignación ante el hallazgo y exigen transparencia y un trato digno por parte de las autoridades.
Entre sus demandas, los colectivos solicitan la identificación plena y pronta de los restos óseos, el acceso continuo a la información generada por los peritajes y que las autoridades mantengan una comunicación constante y una escucha activa hacia las familias durante todo el proceso de investigación.
La zona fronteriza entre Tláhuac y Chalco se ha convertido en un escenario de conflicto debido a la presencia y disputa territorial de diversas organizaciones criminales. El Cártel de Tláhuac, con base en la alcaldía homónima, La Familia Michoacana, que tiene una fuerte presencia en el oriente del Estado de México, y La Unión Tepito, con células operativas en ambas entidades, se disputan el control del narcomenudeo, la extorsión, el secuestro y el tráfico de personas.
Además de estos grupos, se ha detectado la influencia indirecta de cárteles de mayor envergadura como Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cártel de Sinaloa, que operan como proveedores, financiadores o a través de alianzas estratégicas.
El Cártel de Tláhuac mantiene una influencia significativa en Tláhuac, Chalco, Valle de Chalco e Iztapalapa. A pesar del abatimiento de su líder, conocido como El Ojos , la organización ha logrado mantener pequeñas células activas que continúan luchando por el control de las plazas delictivas. La Familia Michoacana, por su parte, controla gran parte del oriente mexiquense, incluyendo Chalco e Ixtapaluca, y ha sido señalada por la comisión de delitos como extorsión, secuestro y homicidio. La Unión Tepito tiene presencia en la venta de drogas, la extorsión y la trata de personas en municipios colindantes.
A estos grupos criminales se suman diversas bandas locales, como Los Rodolfos, Los Gastones (aliados del Cártel de Tláhuac), Los Catalinos, Nuevo Imperio y Los Peluches. Estas bandas operan de manera independiente, como brazos locales de cárteles más grandes o disputando el control de colonias específicas. La geografía de la zona, combinada con la falta de una presencia estatal sostenida, permite la superposición de grupos y la disputa por rutas, puntos de venta y el control de servicios como mototaxis y transporte informal.
La violencia asociada a la disputa criminal se manifiesta en asesinatos, hallazgos de restos humanos y amenazas, como el caso del alcalde de Valle de Chalco, Francisco Tenorio Contreras, quien fue baleado en 2019 después de recibir amenazas vinculadas al Cártel de Tláhuac. El hallazgo de estos 219 restos óseos subraya la urgencia de abordar la crisis de seguridad y desapariciones en esta zona del Valle de México.












