La rápida reacción de los vecinos de la calle Miguel Grau, en el distrito de Grocio Prado, fue crucial para evitar un posible feminicidio. La oportuna comunicación de alerta a la policía permitió la intervención en una vivienda donde Karina L. C. G., de 27 años, estaba siendo víctima de violencia familiar por parte de su pareja, Erick Augusto A. T., de 34 años. El incidente, que incluyó una agresión física que casi culmina en estrangulamiento, pone de manifiesto la importancia de la denuncia ciudadana y la efectividad de los planes de seguridad implementados.
Los agentes de la comisaria Emilio Román Saravia, bajo las órdenes del capitán Edgar Rodríguez, se encontraban desplegados en la avenida 28 de Julio como parte del plan Impacto Chincha 2026, una iniciativa destinada a fortalecer la seguridad ciudadana en la región. Fue durante este patrullaje que recibieron el llamado de los vecinos, quienes alertaron sobre los gritos y signos de violencia provenientes de una vivienda en la calle Miguel Grau. Sin dudarlo, el equipo policial se dirigió al lugar indicado para verificar la situación.
Al llegar a la vivienda, los efectivos encontraron a Karina L. C. G. visiblemente afectada y con evidentes marcas en el cuello. Las lesiones, descritas como marcas rojizas producto de una presión intensa, revelaban el intento de estrangulamiento. La víctima relató a los agentes que su pareja, Erick Augusto A. T., la había sujetado con ambas manos alrededor del cuello, poniendo en peligro su vida. Al momento de la intervención policial, el agresor ya no se encontraba en el inmueble.
Ante la gravedad de la situación, el oficial a cargo solicitó de inmediato la activación del Plan Cerco en la calle Miguel Grau y sus alrededores. El objetivo era localizar y detener a Erick Augusto A. T. lo más rápido posible. Gracias a un intenso patrullaje policial, el sindicado fue ubicado y detenido en las cercanías, siendo puesto a disposición de la Sección de Investigación Criminal de la jefatura Emilio Román Saravia. Se le imputa la presunta comisión del delito de feminicidio en grado de tentativa, lo que implica que su accionar estuvo a punto de causar la muerte de la víctima.
Paralelamente a la detención del agresor, Karina L. C. G. fue trasladada a la sede de Medicina Legal del Ministerio Público para una evaluación exhaustiva de las lesiones sufridas. El informe médico confirmó la existencia de lesiones traumáticas recientes, corroborando la versión de la víctima y aportando pruebas cruciales para la investigación. La Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Chincha asumió la conducción del caso, comprometiéndose a investigar a fondo los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.
Más allá de la agresión física, la víctima también denunció haber sido sometida a maltrato emocional por parte de su pareja. Erick Augusto A. T. habría profirido palabras soeces y ofensivas en su contra, generando un ambiente de tensión y miedo constante. Esta situación, sumada al intento de estrangulamiento, evidencia un patrón de violencia que buscaba controlar y someter a Karina L. C. G.
El caso ha generado una gran preocupación en la comunidad de Grocio Prado, donde los vecinos han manifestado su solidaridad con la víctima y han destacado la importancia de denunciar cualquier forma de violencia. La rápida respuesta de la policía y la colaboración ciudadana fueron determinantes para evitar una tragedia, pero también señalan la necesidad de seguir trabajando en la prevención y erradicación de la violencia contra la mujer.
Las autoridades han reiterado su compromiso de proteger a las víctimas de violencia familiar y de garantizar que los agresores sean llevados ante la justicia. Se han dispuesto operativos de vigilancia en zonas consideradas de riesgo y se han fortalecido los programas de apoyo a las mujeres que sufren violencia. Asimismo, se ha enfatizado la importancia de la denuncia temprana como una herramienta fundamental para prevenir casos de feminicidio.
Este incidente sirve como un recordatorio de que la violencia contra la mujer es un problema social que requiere la atención y el compromiso de todos. La colaboración entre la policía, la fiscalía, las organizaciones de la sociedad civil y la comunidad en general es esencial para construir una sociedad más justa y segura para todas las mujeres. La valentía de Karina L. C. G. al denunciar a su agresor y la rápida respuesta de los vecinos y las autoridades han evitado una tragedia, pero la lucha contra la violencia de género continúa.











