El fallecimiento de Ángel, un niño de 4 años ocurrido el pasado domingo en Comodoro Rivadavia, Chubut, ha conmocionado al país y se encuentra bajo investigación judicial tras detectarse lesiones internas que contradicen una muerte por causas naturales. El niño ingresó sin signos vitales al Hospital Regional luego de descompensarse mientras estaba al cuidado de su madre, inicialmente diagnosticándose un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, los resultados preliminares de la autopsia revelaron la presencia de lesiones en la cabeza, abriendo un nuevo y preocupante capítulo en el caso.
La investigación, que se centra en reconstruir las horas previas al fallecimiento del menor, ha estado marcada por las acusaciones cruzadas entre los padres de Ángel. Tras conocerse los resultados de la autopsia, el padre del niño acusó directamente a su expareja de ser responsable de la muerte de su hijo, afirmando que Ángel gozaba de buena salud y que no presentaba problemas médicos preexistentes. Lo mataron , declaró el padre a la prensa, expresando su indignación y cuestionando por qué no se le había dado prioridad a su solicitud de tener la custodia del niño. Además, criticó la presunta predisposición de las autoridades a favorecer a la madre, sugiriendo que si él se encontrara en una situación similar, ya estaría detenido.
La madre de Ángel, por su parte, rechazó rotundamente las acusaciones y defendió su inocencia, asegurando que siempre protegió y cuidó a su hijo. En su declaración, relató que el domingo de Pascua, ella y su actual pareja despertaron a Ángel para llevarlo al baño, ya que el niño solía dormir profundamente y mojar la cama. Según su relato, después de llevarlo al baño, lo acostaron junto a ella y notaron que no respiraba, momento en que comenzó a practicarle reanimación cardiopulmonar (RCP) y llamó a emergencias.
Respecto a las lesiones encontradas en la autopsia, la madre evitó señalar responsables y reiteró su deseo de que se esclarezcan las circunstancias de la muerte de su hijo. Enfatizó que ella y su pareja nunca maltrataron al niño y que su intención era sacarlo de un entorno familiar problemático, marcado por el alcoholismo y las drogas.
La investigación judicial ha avanzado con una serie de medidas para esclarecer los hechos. Se ordenaron allanamientos en el domicilio de la madre, donde reside con su actual pareja, y se secuestraron teléfonos celulares para analizar su contenido en busca de pistas relevantes. Además, se están recopilando testimonios de familiares, amigos y vecinos para reconstruir las últimas horas de vida de Ángel y determinar si existieron indicios de maltrato o negligencia.
El punto de inflexión en la investigación se produjo entre el 7 y el 9 de abril, cuando se conocieron los primeros resultados de la autopsia. La detección de lesiones internas en la cabeza del niño generó alarma y obligó a la Justicia a ampliar el foco de la investigación, considerando la posibilidad de que la muerte no haya sido natural.
La situación familiar de Ángel era compleja, marcada por conflictos entre sus padres en relación con su cuidado. Este aspecto ha sido especialmente cuestionado por el padre, quien argumenta que la Justicia no tomó las medidas necesarias para proteger a su hijo y garantizar su bienestar. La investigación también está poniendo el foco en el contexto en el que vivía el menor, analizando si existieron fallas en los controles y en la actuación de los organismos intervinientes.
La causa permanece abierta y, hasta el momento, no hay personas detenidas. Los investigadores aguardan los informes finales de la autopsia y otros peritajes complementarios para obtener una imagen más clara de lo sucedido. En paralelo, continúan analizando el contenido de los teléfonos celulares secuestrados y recabando testimonios del entorno cercano para reconstruir con mayor precisión las últimas horas del menor.
El caso de Ángel ha generado una profunda conmoción en la comunidad de Comodoro Rivadavia y ha puesto de manifiesto la importancia de proteger a los niños y garantizar su derecho a una vida segura y saludable. La Justicia se enfrenta al desafío de esclarecer las circunstancias de su muerte y determinar si se trató de un accidente, un acto de violencia o una negligencia. La verdad, por ahora, permanece oculta tras un velo de acusaciones y sospechas, mientras la familia y la comunidad esperan respuestas que permitan hacer justicia por Ángel. La investigación continúa, buscando respuestas en medio de un doloroso entramado familiar y la incertidumbre sobre las causas reales de la muerte de un niño de tan solo 4 años.











