Tras casi 40 días de enfrentamientos armados, Estados Unidos e Irán han acordado un alto el fuego de dos semanas, según anunció el presidente estadounidense Donald Trump. Teherán, por su parte, confirmó el cese de hostilidades, afirmando que Trump se vio obligado a aceptar su plan de paz de 10 puntos. Las negociaciones entre ambos países están programadas para comenzar el 10 de abril, aunque desde Irán se anticipa un ambiente de completa desconfianza hacia Washington.
El conflicto, que se inició el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, tenía como objetivo acabar con el programa nuclear iraní, reducir sus capacidades militares y fomentar una sublevación interna contra el gobierno de los ayatolás. Irán respondió con ataques de represalia contra Israel y bases militares estadounidenses en Oriente Medio.
Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, considera que el hecho de que Trump esté dispuesto a debatir el plan de paz iraní es una victoria para Teherán. Medvédev argumenta que Trump no puede permitirse una guerra prolongada debido a la falta de apoyo en el Congreso y que cada paso en falso lo acerca al fracaso.
El plan de paz iraní incluye el pago de una indemnización por daños, la continuación de su programa nuclear y el control del estratégico estrecho de Ormuz. Medvédev duda de que Washington acepte estas condiciones, calificándolas de humillantes y señalando que su aceptación significaría una victoria real para Irán, lo que podría llevar a una reanudación de las acciones armadas.
El conflicto ha tenido un impacto significativo en la región, perturbando el tráfico aéreo y la navegación en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de hidrocarburos.
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