La Cámara de Diputados aprobó la reforma electoral, conocida como Plan B , impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, enviándola ahora a los congresos estatales para su revisión y posible ratificación. La aprobación se logró tras una maratónica discusión de más de 14 horas en el pleno, con un resultado de 377 votos a favor y 102 en contra, marcada por intensas acusaciones y enfrentamientos entre los legisladores presentes.
La iniciativa se centra principalmente en la reducción del gasto público destinado a la materia electoral, implementando ajustes presupuestales y administrativos. Este Plan B representa una versión más moderada de la propuesta original del Ejecutivo, que contemplaba transformaciones más amplias en el sistema electoral. Ante la falta de consenso para una reforma más profunda, se optó por esta vía de ajustes más limitados.
El respaldo a la reforma provino de los partidos Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde, sumando también los votos de Movimiento Ciudadano en la fase general de la votación. Por otro lado, los partidos PAN y PRI se manifestaron en contra, cuestionando la efectividad y el alcance de los cambios propuestos, argumentando que los ajustes son insuficientes.
Para que la reforma entre en vigor, se requiere la aprobación de al menos 17 congresos estatales, dado que se trata de una modificación constitucional. El debate en los congresos estatales se anticipa intenso, considerando las posturas encontradas que se manifestaron en la Cámara de Diputados. La aprobación del Plan B representa un paso significativo en la agenda de cambios del gobierno actual en materia electoral, aunque su implementación final dependerá del análisis y la decisión de los legisladores estatales.
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